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10 de enero de 2008

EL AMIGO ROBIN

Ya no hace falta que le consulte a un amigo sobre sus gatillazos jurando que es un problema que tiene otro colega y no usted. Para eso está Robin. Robin es un robot al que puedes consultar cualquier problema sexual. No consta que te pueda resolver el más preocupante que es, paradójicamente, no tener ninguno. Viene a evidenciar un paro biológico tan espantoso que hasta echas de menos ese ¿ya? tan hiriente que alguno de ustedes (saben que no hablo de mi vida privada salvo que cene con la Patiño) habrán soportado con la resignación que da la evidencia. A Robin de los Gatillazos lo ha presentado nada menos que el ministro de Sanidad. Es muy fácil. Lo incluyes en el messenger como un amiguete más y si tienes alguna duda sobre qué muda ponerte en la primera cita o quieres saber si el condón es de un solo uso o es reciclable escribes a Robin y él te pone al día. Claro que él podrá ser de todo menos la voz de la experiencia. Digánme a mí que problemas de amorcillamiento va a tener un robot hecho de recio metal. Como mucho se le oxidará el miembro y a eso tampoco son ajenos algunos seres humanos. Qué le voy a contar que usted no sepa. Eso sí, siempre puedes echarte tres en uno, pero con la edad ya saben que es más probable echar uno en tres veces. Y gracias. En fin, que ya les digo que yo hablo por hablar que para eso estudié periodismo. Si quieren soluciones de verdad y consejos fetén apúntense la dirección de Robin. El robot, que, francamente, con estas prestaciones deja a la Termomix a la altura de una vulgar batidora (la Minipimer de toda la vida) también te da recomendaciones sobre el uso y abuso del alcohol. Digo yo que si lo ha presentado el ministro de Sanidad y no Massiel será para que no bebas o sea que no me sea merluzo y le pida los ingredientes del mojito. A mí ya me pilla un poco talludito echarme un colega tan docto en materias que me resultan tan esotéricas, tan del más allá pero usted que está en la flor de la vida no deje pasar esta oportunidad. Quien sabe si con el tiempo intiman e incluso le da algunos teléfonos para que usted también pueda tener un problema sexual. No desespere.

21 de noviembre de 2007

LA GUARRILLA DE HEIDI



Ya era hora que algún gobierno tomara cartas en el asunto. No quisiera pecar de oportunista pero lo dije en su momento y se me tomó por salido y enajenado. Ahora las autoridades turcas han puesto las cosas en su sitio. Ningún niño de ese país podrá ver las bragas a Heidi. Ya saben que ella era muy de bajar la colina con la falda tapándola la cara y las enaguas ardientes al aire pensando sin duda en su próximo fornicio con Pedro (véánles en el dibujo justo después de consumar). Desde el primer momento, siendo yo casi un púber, fue víctima de esta provocación sexual que me arrojo en manos del onanismo. Heidi era una guarrilla de tomo y lomo y ya era hora de que alguien lo dijera ¿Qué se creen? ¿Qué los coloretes eran del frío de los Alpes? Qué va. Simplemente los efectos del contumaz restriegue mientras Niebla y la cabra vigilaban para que no les soprendiera el abuelo. Pobre anciano. Qué engañado le tenía la nieta. Por lo menos los párvulos turcos se evitarán el fracaso escolar al que estarían abocados. A ver quien saca ni siquiera un aprobado raspado teniendo que convivir con esa obsesión por beneficiarse a Heidi en tanto Pedro guardaba nueces en su zurrón. En España no tuvimos tanta suerte. No contentos con calentarnos las hormonas con Heidi nos ponían La Casa de la Pradera. Qué gran erotismo destilaba esa singular familia. Qué morbo con las hermanas Mary y Laura Ingells adornadas son sus sugerentes sombreros y sus ajustados y provocativos vestidos. Por su holgura, la casaca de Demis Roussos parecía un traje de lycra. Qué infancia, Dios Santo, qué infancia nos dieron.

13 de septiembre de 2007

SEXO MAÑANERO

Al parecer los madrileños preferimos practicar el sexo por la mañana antes que un buen desayuno. Como si estuviera uno para elegir franja horaria. Por lo menos en el desayuno escoges tú los churros o las porras. En esta España plural no se crean que todos piensan sólo en el dale que dale. Por ejemplo, los catalanes y los gallegos anteponen un buen desayuno a un mal polvete (para qué nos vamos a engañar; a esas horas no está uno pa' ná). No es de extrañar habida cuenta de la deliciosa butifarra con pantumaca o los no menos exquisitos percebes (sí, sí, también por la mañana). Que quieren que les diga. Yo para renunciar a una buena percebada ya tenemos que hablar de unas macizas a la altura de la Angelina o la 'Jalberri' y así y todo tendría que ver antes el grosor del marisco. Por no hablar de la competitividad en unos y otros menesteres en favor de la gula claro está. El estudio refleja que los madrileños también somos los que nos gastamos peor hostia nada más levantarnos de la piltra. Más del 30% no soporta que le hablen a esas horas. Más bien se referirán a que ese porcentaje no soporta tener que traducir los gruñidos de su pareja ni los codazos para que se levante a calentar el nesquik de los niños. En lo que sí hay casi unanimidad nacional es que nada como una caricia o un leve beso para abrir los ojos al nuevo día. Es una pena que estos deseos choquen con la tradicional y malhumorada frase 'tú, que son las ocho'. Puro romanticismo.

10 de junio de 2007

Ciclonudistas

No digo que no la haya. Sólo digo que no la encuentro. Miles de ciclistas se han echado a la calle en pelota picada para exigir más respeto de los conductores y más carriles para sus bicis. Digo que no hallo la explicación a la necesidad de orear los atributos para que te hagan caso. Por no hablar de los peligros que corren estos activistas. Me explico. Basta con sopesar los efectos que tendría compartir esta 'performance' codo con codo con una biciclista concienciada y asaz macizota ¿Quién te asegura que en tu imaginación, en vez de verte coronando el Tourmalet, no empiezan a hervir cochinas fantasías eróticas? ¿Quién te asegura que, en consecuencia, el miembro no deviene kilómetro a kilómetro en morcillón? Y, sobre todo ¿Quien te asegura que con la expansión métrica no te arriesgas a pillarte las propias carnes sexuales con los radios de la rueda? ¿A qué duele sólo de pensarlo? Hay otras maneras de operarse de fimosis.

Tampoco me excitan lo más mínimo los recelos higiénicos que me comporta valorar en qué estado queda ese sillín tras la refriega directa de los esfínteres en su superficie. Eso sin descartar que alguien lo haya subido más de la cuenta y haya procedido a un ensamblaje perfecto entre su orificio y el diseño del asiento ¿A quién le dejas luego la bici? Bueno, mejor dicho, ¿quién la aceptaría sin poner como mínimo una evidente cara de asco?

No quisiera esconderles que a las objeciones mencionadas se suma la posibilidad de acabar en el trullo. En Francia han detenido a cinco ciclonudistas por exhibición sexual. Lo que no se especifica es si la tipificación del delito responde al código penal galo o a que los interfectos eran unos superdotados. Ya saben que, en la mayoría de los casos, la unión entre las palabras exhibición y sexual suele ser una contradicción in terminis.

A pesar de todo, si me hubiera enterado a tiempo hubiera bajado aunque hubiese sido con la Cyclostatic. Ya sé que es una bicicleta estática pero para ver anatomías lo único que me debería preocupar es llevarme las gafas de cerca. De todos modos es posible que ni la hubiera encontrado debajo de todas las chaquetas y los abrigos. Sí, no disimulen. Todos sabemos que las compramos para rebajar lorza y acabamos usando su manillar de perchero. Por lo menos si te despelotas por el camino ya sabes dónde dejar la ropa.

6 de junio de 2007

Urogallo Kaká

A mí también me costaría. Claro que como no soy futbolista ni brasileño ni millonetis lo tengo más fácil. Muchísimo más fácil. Las tentaciones que se le presentan a uno no suelen ir más lejos de rebañar la salsa de los callos. Que alguna maciza venga a tu lado y se insinúe es menos habitual. Para ser exacto una absoluta quimera salvo que medie un acuerdo económico previo. Admito que me he quedado perplejo con la confesión de Kaká. "Me costó mucho llegar vírgen al matrimonio", se ha sincerado el muchacho. Esto sí que es una especie en extinción y no el urogallo. Más mérito aún cuando, como decía, el zagal es aseado, bien parecido y con posibles. Sin olvidar su origen geográfico. Ser vírgen y brasileño debe ser tan raro o más que lo del oso hormiguero. Más o menos como que Mariano apoye alguna vez al Gobierno.

A todos estos factores, por si fuera poco, se suma su amistad con Ronaldo con quien, imagino, jamás habrá salido ni a comprar el pan. Ya saben que para Ronaldo volver a casa sin haber mojado (y no precisamente el pan) debe ser tan inaudito como verle leer un libro. Y claro, no va a estar uno esperando a que acabe el desfogue. Esta penitencia de Kaká, si así él la considera, responde a sus sólidas creencias religiosas. Nunca he entendido cómo hay religiones que, por ejemplo, te impiden la coyunda fuera de horas o comer jamón de pata negra.

Bien está que uno tenga fe en una vida mejor después del óbito pero, coño, no es incompatible darte un homenaje terrenal con la espera del paraíso celestial. En síntesis: ¿Es necesario putear en la tierra para que nos ganemos el cielo? Anda que como luego no haya nada. Menuda faena. Yo, porsi, hago lo que puedo, sobre todo zampando jamón, disciplina en la que a estas alturas de mi existencia soy mucho más competitivo que en la refriega sexual.

Kaká desvela que el truco es evitar la tentación; algo que, sin duda, parece más alcance de un monje cartujo que de un futbolista de nivelón. Sólo se me ocurre una prueba más dura como es pasearte por los boxes de la Formula I y ni siquiera proceder a un amago de tocamientos ¿Por qué nunca me doy un golpe con el coche con una moza así? Si yo ni siquiera quiero me me sujete la sombrilla.

10 de abril de 2007

Treinta horas dale que te pego


No se lo voy a reprochar pero ya les vale. No me digan que ninguno de ustedes había oído hablar del sexo tántrico antes de que yo haya profundizado en la teoría, por algo se empieza, de esta técnica milenaria. Si lo he hecho ha sido por el reclamo de sus óptimos resultados. El rapero Paff Diddy ha confesado que, gracias al tantra, aguanta hasta treinta horas en la cama. Al principio no lo valoré en toda su dimensión porque, sin tantra y sólo a base de kalimotxo, conozco resacas que han obligado a estar en el catre hasta cuarenta y ocho. Pero no, no se trata de que el tipo sea un ceporro o se haya puesto hasta las trancas y esté durmiendo la mona. Él se refiere a treinta horas dale que te pego. Imagino que, por mucha espiritualidad, parará para hidratarse y picar unos buñuelos 'fast chicken' con objeto de reponer fuerzas. No sé, a lo mejor te concentras mucho, levitas unas centímetros, cierras los ojos y es como si te zamparas un chuletón de Ávila, pero no sé. No acabo de verlo.
P. Diddy confiesa que se inicio en esta disciplina estimulado por Sting. En fin, cuando digo estimulado me refiero a que el cantante de Police le habló maravillas del tantra, no que le pusiera borricote. Sting asegura que, con el sexo tántrico, hace el amor ocho horas cada noche ¿Cuando duerme este hombre? Recuerden que ninguno de los dos es español, pero, francamente, cualquiera lo diría. Nosotros tenemos a El Fary, que es menos fantasma, algo menos, y mucho más simpático. Dicen que dijo que tuvo un asunto erótico festivo con la gran y maciza Ava Gardner pero al menos también tuvo la delicadeza de no dar más detalles. O la imaginación no le daba para tanto o es todo un caballero.
En estos primeros y titubeantes pasos por el sexo tántrico (les repito que todavía no he empezado las clases prácticas) ando un poco acongojado. He leído que la energía se desliza por tu cuerpo y se conecta con tu pareja. A ver si todavía no me da un calambrazo y se me chasmuca el músculo tántrico. Vamos, más o menos como si te beneficiaras a la novia de Robocop. No sé, me da un poco de miedo. Por no hablar de la preparación que requiere. Una experta habla de hasta dos años de enseñanzas.
Es decir que para cuando quiera ser un maestro del tantra la falta de bombeo sanguíneo será tal que me hubiera resultado más provechoso realizar un curso sobre maceteros de macramé. Y eso que dice esta señora que tiene un alumno de ochenta y siete años que acude a clase para mejorar sus relaciones sexuales. Mire usted, acude porque el médico de cabecera le ha prohibido la entrada y porque la programación de televisión cada vez es peor. No nos engañemos. Por cierto, el P. Daddy se debe dejar toda su energía en la cama y eso afecta y mucho al riego cerebral. No olviden que alcanza estas hazañas sexuales después de haberse separado de Jennifer López. Muy avispado no ha estado, la verdad.

31 de marzo de 2007

Menudo chollo


Lo dije y lo sostuve. Me tomaron en su momento por un enajenado. Por un nihilista antipatriota. España entró en Europa pero Europa no entró en España. Si no ¿de qué la supervivencia de la tuna? ¿de qué las fundas de ganchillo para el papel higiénico? Un nuevo suceso ha venido a consolidar mi teoría. En la Gran Bretaña ofrecen setecientos euros por probar unos nuevos condones y que cuentes qué tal te han ido en la refriega erótico-festiva. En España, por ese puñado de euros, y hasta menos, te tienen un mes trabajando en la caja del Caprabo a razón de doce horas diarias. Todo un atraso. De todos modos los expertos demoscópicos no son unos merluzos (bueno, los de los sondeos electorales así, así). Saben que en nuestro terruño invitar a alguien a que te cuente qué tal le ha ido el polvete es todo un riesgo. Incluso me atrevería a decir que algunos perderían dinero. Con las trolas que contarían podrían escribir hasta un best-seller. En el extremo opuesto bien podríamos situar al follador lacónico ¿Cómo le ha ido? Olor a goma quemada, como siempre. Ya saben, vestigios de latin lover. No sé si de los euros ofrecidos has de restar el importe de la coyunda en caso de no tener churri oficial y verte obligado a recurrir a servicios profesionales. En ese caso ya no sé si compensa. El proceloso mundo del condón ha derivado en los últimos tiempos en unas tendencias que priman lo superficial. Más que mirar la talla (no lo apuntó por fantasma) te entretiene comprobar los sabores a fresa, kiwi o callos con garbanzos que ofertan. Para eso te compras unos trident aunque tengas que pagarlos de tu bolsillo. No como Zaplana.

28 de febrero de 2007

Hay vida más allá del fútbol

Ya me quedo más tranquilo. Los hombres no sólo pensamos en fútbol y sexo. No lo digo yo que mire usted qué credibilidad puedo tener a estas alturas. Jamás olviden que uno ejerce de periodista aunque mi madre crea que soy pianista en un burdel. La cita no es mía. Como ven yo lo digo. O sea que soy periodista pero no soy Lucía Etxebarría. Un sondeo entre trescientos hombres y mujeres arroja unos resultados asombrosos. Ustedes vosotras creen que somos unos salidos. Mas no. Somos unos románticos empedernidos. Cuando el azar nos arrejunta por vez primera lo primero que hacemos es fijarnos en sus ojos, no en sus turgentes pechos o, por qué no decirlo, en sus mismas tetas. Sólo uno de cada cuatro cae en semejante ordinariez y uno de cada cinco espera a que vaya al servicio o a poner el ticket en el coche para proceder a la observancia del trasero o, propiamente, del culo. Eso sí, he escudriñado la encuesta y lo que no hallo por ningún lado es el porcentaje de mentirosos. La familia absorbe la inmensa mayoría de los pensamientos de los hombres. Es decir, somos como Vito Corleone pero con la voz menos grave. Bien es cierto que no se especifica si esa preocupación por la familia se plasma más en afecto hacia la esposa o en buscar una excusa coherente para irse de farra con los colegas y llegar a las tantas. A pesar de no estar patrocinada por una marca de whisky de garrafón las conclusiones de este estudio no tienen desperdicio. Según las estadísticas, para quedar en una segunda ocasión con una churri cuenta tanto el 'body' de la interfecta como sus creencias religiosas o sus ideas políticas. Qué profundos somos los machos. Quedamos una vez para mirarla los ojos y una segunda para saber si comulga con el milagro de los panes y los peces. Menos mal que existen las encuestas para darnos una idea de cómo somos en realidad. Lo cierto es que ustedes vosotras no dan una en el clavo. Se creen que lo que más miedo nos da es no bombear sangre en la refriega sexual, pegar el petardazo y musitar aquello de 'es la primera vez que me pasa' (contigo, aunque este matiz suele omitirse). Pues no. Nos acongoja más quedarnos calvos y engordar. Bien es cierto que ninguna de las tres opciones es incompatible. Se puede ser perfectamente alopécico, gorderas y lucir morcillón. Acaso sea en este supuesto donde uno siente gran curiosidad por las creencias religiosas de ella. Por lo menos para tener algo de conversación.

15 de diciembre de 2006

El tanga, patrimonio de la Humanidad

Me tiene abrumado el rigor científico de algunas encuestas. No hablo de las políticas en las que casi siempre gana el que la encarga. Me refiero a otras que, no sé por qué, debe ser que soy un mal pensado, huelen un poquillo. Hace unas semanas, un sesudo estudio concluía que la cerveza era muy buena para la salud y que la mal llamada tripita cervecera obedecía a la ingesta de cualquier otra sustancia. Acaso la lorza se deba a la dieta de acelgas. El patrocinio del sondeo corría a cargo de la Asociación de Cerveceros. Casualidades de la vida. Ahora le toca el turno al sexo. Las brasileñas son las mujeres más insatisfechas en la cama. Me imagino que alude a la coyunda y no a la dureza de la almohada o a los ronquidos del propio (o del ajeno). A mí me cuesta creerlo y no porque yo haya puesto mi granito de arena para erradicar esta humillación. Ya me hubiera gustado poner una pica en Ipanema. Debe ser porque en Brasil el clima y las anatomías no invitan precisamente a hacer punto de cruz y, en consecuencia, ellos y ellas prefieren echar un caliqueño al arrullo de Caetano Veloso. Gente sabia. Lo digo porque la encuesta la encarga, una casualidad más claro, una empresa que comercializa un antídoto contra la disfunción eréctil. Vamos, una vacuna contra el enmorcillamiento severo y pertinaz. Una lata oíga. Por ello pretenden humillar a los nativos, azuzarles para que se pongan enhiestos aunque sea con sus potingues y que así las churris no vayan por ahí dejando su reputación viril por los suelos. Las apariencias engañan, pero no me digan que los musculosos tipos que se pasean por Copacabana tienen aspecto de gatilleros potenciales. De ellas mejor ni hablo. Las palabras no harían justicia ¿Por qué no se declara el tanga Patrimonio de la Humanidad? Según el mismo informe las mujeres españolas están muy por encima de las brasileiras en índice de satisfacción. Lo que no dice la muestra es cuántas son capaz de mentir para no hundir a su chorbo. En mi nombre y en el de muchos, gracias.