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30 de abril de 2008

ADIÓS MAJETE


Debe ser que las siestas no me hacen tan español como debiera. Ahora que Zaplana deja la política le llueven los elogios. Ya lo decía mi abuela. Al burro muerto, la cebada al rabo. Espe está desolada. Dice que es una pésima noticia para España. Dice que este país no puede permitirse perder hombres de tamaña valía. No crean, lo he oído en la radio y parecía que lo decía en serio. Otro sacrificado más. Total por un miserable millón de euros al año. Ahora por lo menos, el bueno de Edu podrá llevar esa vida ostentosa sin que nadie sospeche. Ya saben de aquel propósito que en su día se hizo de llegar a la política a forrarse. Y lo logró aunque seguro que fue a costa de ahorrar las dietas y comerse un emparedado de salami en el escaño. En Telefónica también lo hará, digo lo de forrarse, pero con nómina y cotizando a la Seguridad Social. Me asombra esta capacidad de ciertos políticos para dictar decretos, dar besos en los mercados y rematar un corner. Zaplana fue alcalde, ministro, portavoz, soldado raso y ahora delegado de Telefónica para Europa. Como saben este cargo no existía hasta que el señor Alierta vio que, oh cielos, esa responsabilidad le venía como anillo al dedo. Pues eso, que debe ser que ese espíritu patrio no anida en mi cuerpo, y mira que tiene espacio, y este Zaplana que hoy todos loan a mí me sigue pareciendo un tipo chulo a quien bien se le podría aplicar aquel dicho que reza 'tanta paz lleve como descanso deja'. Zaplana, con ese aspecto de apoderado de novillero, fue protagonista de uno de los episodios más miserables que recordar pueda el Parlamento. A mí esa sonrisita nauseabunda durante la comisión de investigación del 11-M no se me olvida. A Pilar Manjón tampoco ¿De que se reía Zaplana? ¿Sabía ya el sueldo que le esperaba años después? Ya me parecía a mí que lo que a Espe se le antoja una desgracia a mí sólo me puede parecer una bendición.

13 de marzo de 2008

SIEMPRE SE VAN LOS MEJORES

Aún no repuesto de la pérdida de Zaplana como portavoz del PP me entero de que Belén Estebán aún no tiene traje de novia. Dicen que Dios aprieta pero no ahoga aunque a veces no sabe uno qué pensar. Claro que sería mucho peor que no tuviera novio. Digo Belén, claro está. La desesperación de esta mujer, otrora tan afortunada por intercambiar inquietudes intelectuales con Jesulín después de las corridas del diestro (me refiero a su oficio), es tal que amenaza con casarse embutida en el vestido de la Primera Comunión. No sé que le parecerá al señor párroco pero con el estirón que ha dado la Estebán y aunque se haga las ingles brasileñas algo se va a ver seguro. No crean que el asunto del vestido no ha traído cola y nunca mejor dicho. No se ha convertido en cuestión de Estado porque andamos entretenidos con la resaca de las elecciones. Ahora que los socialistas todavía andaban barriendo los confetis de la fiesta de Ferraz viene Zaplana y les da el disgusto. Dice que se va de primera línea y que quiere ser soldado raso. O sea que, como buen político, se va cinco minutos antes de que le digan eso tan socorrido de "no te molestamos más Eduardo que tendrás muchas cosas que hacer". Lo cierto es que hoy es un día triste para la democracia. Sólo falta que a Acebes también le den la patada en el culo o pompi que diría Espe para que a la nefasta victoria para la patria de las hordas de ZP se sume este descalabro del Estado de Derecho. Derecho a mentir, derecho a insultar, derecho a la infamia más abyecta pero derecho al fin y al cabo. Dicen que Zaplana confesó que él venía a la política a forrarse. Se compró un ático de millonetis o sea que, por lo menos, el hombre saldrá por la puerta grande de aquellos que se piran con el buen sabor del deber cumplido. De Acebes no se sabe si, como se rumorea, acabara de director comercial de la aseguradora El Ocaso. Todo alegría el hombre. Y, mientras tanto, Belén rebuscando en los carros del Carrefour a ver si encuentra trece chapas de Fanta que le sirvan de arras. Este país se desmorona.

13 de junio de 2007

Políticos absurdos

Yo me lo tomo a risa. Ustedes no sé. Depende de la estima en que se tengan. Si no lo han visto y tienen cinco segundos véanlo. Es una pieza única. Mariano le participa a Edu Zaplana su intención de hacer una 'pregunta absurda' al Gobierno en la sesión de control parlamentario. Edu, con la misma contrariedad que si se hubiese dejado los donuts en casa, le comunica al jefe que él todavía no ha tenido ni tiempo de prepararse las suyas. Yo les aconsejaba relax pero si les digo que a estos individuos les pagamos una pasta gansa para subvencionar sus gilipolleces igual se me encabronan. Qué pillines. Podíamos proponer que, en sintonía con el infantilismo político que les aqueja, en vez de dietas por hacer el memo les dieran un gallifante. Por si no han echado cuenta les recuerdo que hablo de ese Mariano, potencial centrista, hombre socarrón y responsable, estadista in pectore donde los haya. Poco antes de desvelarse esta nueva traición microfónica, el mismo prohombre había sido trincado fuera de cacho con los tertulianos de una emisora de radio. Bueno, era en la COPE o sea que lo de la emisora de radio lo digo para que se hagan una idea. En el corrillo Mariano se vanagloriaba de haber sorprendido a ZP con su talante como si en vez de hablar de algo tan serio como el terrorismo hubiera ido a Moncloa a jugar a los cromos al grito de chincha rabiña que tengo una piña. Qué sentido del estado tan profundo. Me estremece. Estoy que no orino por saber qué pregunta absurda le tiene guardada Mariano a ZP. A mí se me ocurre una ¿Puede un tipo como yo ser presidente del Gobierno? Lo malo es que de absurda no tiene nada.

27 de marzo de 2007

Trident por la filosa


Dicen que lo dijo y no sere yo quien lo desmienta. Edu Zaplana se venía a forrar a la política. De momento, no sé si andara forrado, pero un piquito en ahorros sí que se ha llevado. Le hemos pagado hasta los chicles Trident, pero esa sonrisa de galán y algo truhán bien merece ese dispendio. Así puede uno comprarse áticos de chiquicientos metros. He visto las facturas y, lejos de indignarme, me ha conmovido ¿No humaniza a un estadista de su talla venir con el ticket de Caprabo a que le paguen los chicles? Lo ven, los políticos son personas normales. Hasta los del PP. Mire usted. Edu ha amenazado con llevar a los tribunales a quien osara cuestionar su honor. A ver si es verdad, me lanza al estrellato y me llevan de una puta vez al Dolce Vita ahora que ha desaparecido de la circulación Paco Porras. Se espera de un momento a otro un comunicado desde la calle Génova en el que se desmiente, pieza a pieza, es decir en cinco apartados, que el paquete de chicles fuera para Zaplana. Al parecer el Ministerio de Trabajo había suscrito un convenio con una asociación de odontólogos, en concreto Caries sin Fronteras, para fomentar el consumo de los chicles sin azúcar. Lo ven. Todo tiene su explicación. Aún así me convence menos la excusa que ha esgrimido Edu para sus viajes en jet privado. Dice que uno de ellos era para no llegar tarde a una entrevista en TVE. Hombre de Dios. En tiempos de Urdaci no era necesario tamaño esfuerzo. Bastaba con una llamadita y allí tenías a Alfredito a la puerta de casa con el Cinexin presto a lanzarte un duro interrogatorio ¿No es cierto, señor Zaplana, que, como se reconoce internacionalmente, luce usted la sonrisa más cautivadora de la UE? Me alegro que me haga esa pregunta. Sí, es cierto, y todo gracias a los españoles. Y a los chicles Trident que viene a ser lo mismo. Denúncieme, porfa, qué más le da. Ya puestos.

26 de marzo de 2007

Edu 'Willy Fogg' Zaplana

Gasta Edu Zaplana pinta se señorito picaruelo, de apoderado de novillero, de tipo de esos que te invita a un vermut en un bar después de descoyuntarte la espalda de una palmada. Tiene pinta de ser el encargado de contar chistes verdes en las cenas de Navidad en la empresa y de ponerse en verano bermudas y un gorrito de delfines para ir a ese Benidorm que tan bien conoce cargado con la nevera y la sombrilla a modo de picador. Edu debe ser el único en el PP que, con el chaqué de las recepciones oficiales, no se daba un aire al cuervo Rockefeller. Claro que eso era cuando el buen mozo llegó a ministro. A señorito ministro para ser más riguroso. Ahora se sabe que Willy Fogg Zaplana cogía los jets privados como usted o yo la Linea 1 en hora punta (más usted que yo, seguramente). No levantaba la mano y aterrizaban en la puerta del ministerio porque el espacio era mínimo y la polvareda que levantan los reactores máxima. Han salido facturas por miles de euros del cajón y justificadas, lo que se dice justificadas, así así. Vamos que algunas podían ser del alquiler de un avión o de haber comprado unos matasuegras para el último Consejo de Ministros en homenaje a la llegada de ZP. No sé si sabían que los señores ministros viajan en avión por la filosa; en avión de línea regular, bien es cierto. Poca cosa para Edu. Él, con su porte, no puede viajar en línea regular ¿Y si le toca al lado un obrero en viaje de luna de miel? Ni siquiera en una línea buena.Tiene que ser en una línea cojonuda. Un aparatico en el que pueda subir los pies a un butacón de cuero y en el que en vez del zumo asqueroso de Iberia le den un oporto o un vinito de Rueda. Además, como saben, estas delicattessen saben mejor cuando te salen por la patilla. Todavía mucho mejor cuando sabes que te la subvencionan no sólo los españoles de bien que van a tus manifas sino hasta apátridas zarrapastrosos como un servidor (y luego se quejan de que financiemos el cine español). No sé si recuerdan que Edu se mercó un ático de cientos de milloncejos con una hipoteca que, si la hubiera pedido un antepasado visigodo de su familia, aún la estaría pagando usted y la seguirían pagando sus hijos. A buen seguro se tuvo que sacrificar en la adquisición de esta vivienda para que en la terracita pudiera habilitar un helipuerto por si, aburrido de ensayar sus discursos ante el espejo, le daba por acercarse al Mercadona. Digo yo que, si tanto le gustan los avioncitos, no le hubiera bastado con que le compráramos la pulserita del Parque de Atracciones. Por mí, le hubiera dejado dando vueltas en el tiovivo.