A veces los árboles no nos dejan ver el bosque. Entre tanta maraña electoral acaso haya pasado desapercibida una de las mayores estafas que haya conocido la Humanidad. Un engaño descomunal que, gracias a las minucias informativas con la que nos entretienen, a punto ha estado de ser ignorado. Menos mal que ustedes me tienen a mí. Qué poco valoran lo gratis. Sepan pues que el ejército de los EEUU anda totalmente indignado con sus 'amigos' israelíes por haberles vendido unos perros que no saben inglés ¿Creen que he recaído en el alcohol? Ando a zumitos y a kiwis o sea que ya me dirán. Como es propio de la primera potencia económica del universo mundo no crean que primero compraron un par de cachorros de sexos diversos y esperaron a que surgiera el amor y se reprodujeran. Ellos llegaron con la chequera y se llevaron cien de una vez. Es una pena. Si les hubieran dado uno más de regalo por lo menos podrían hacer rodado una película aunque no fuesen dálmatas. No se crean que querían a los canes para darles un paseíto y que pudieran miccionar sobre las ruinas que iban dejando sus bombarderos. Su misión era que olisquearan bombas en Irak y de ahí el precio de los sabuesos. A cuatro mil euracos la unidad y eso sin saber idiomas. Intolerable. La desagradable sorpresa se la llevaron cuando los marines les requirieron para currar. Vamos que les decían que olieran los bajos de un coche y se tumbaban panza arriba o les instaban a sentarse y les defecaban en las botas de camuflaje. Un desastre. Qué digo. Un puto desastre. Tuvo que llegar un oficial para demostrar que por algo mandaba a la tropa. "Estos perros no saben inglés". concluyó mientras se atusaba la perilla. Dado que en plena guerra resulta de lo más complicado hacer un curso intensivo de Home English hasta para los perros han decidido protestar y que les devuelvan el dinero. Eso se lo exigen a unos judios. Valientes serán pero inteligentes no me digan. Que les devuelvan el dinero. Me descojono. Claro que si los chuchos sólo acataban órdenes en hebreo digo yo que tampoco iban a mantener con ellos muchas confidencias. Con que los soldados se hubieran aprendido en ese idioma un 'huele tuso huele' o 'muérdele los huevos a ese comunista' hubiera bastado. Igual es pedir mucho al ejército norteamericano. Debe ser sin duda más fácil que los perros traduzcan a Shakespeare.
1 de marzo de 2008
20 de enero de 2008
TRADUCTOR DE LADRIDOS
Unos científicos húngaros han inventado un programa informático para traducir los ladridos de los perros. A ver si tomamos ejemplo en España y hacemos lo propio para entender a Fraga. Más difícil sería hallar un software para entender las decisiones políticas de Rajoy. Más aún cuando, al parecer, las adopta en pleno estado de sobriedad. Eso sí, se desconocen los componentes de los puros que se endilga. No seré yo quien siembre la sospecha. No obstante, paciencia. La informática tiene un espléndido futuro y Mariano también. Que también es gallego, vaya. Digo yo que para qué necesitan los húngaros subtítulos para comprender a sus mascotas. A mí con la mía no me hace ninguna falta. Claro que mi sultán ladra en perfecto castellano. En dialecto magiar seguro que me costaba más. Admito que mi perro es de una apabullante simpleza de tal modo que bien podría presentarse a candidato a la Presidencia ¿No ganó Josemari? Él sólo quiere comer, dormir y de cuando en cuando echar algún kiki. Por supuesto hablo de mi Bruno ya que a Jose también le pirra dar conferencias políglotas ya sea en una Universidad de prestigio o en un jardín de infancia. Por tanto, cada vez que deambula por la casa, sigo hablando de mi perro, no me hace falta sacar el portatil para saber lo que quiere. Si estás comiendo se sube y te da con la patita en el brazo, si quiere salir a la calle husmea a la correa y si quiere abandonarse al fornicio ha conocido en fechas recientes a un bonito cojín al que se entrega con pasión. Mi encantadora churri y yo andamos expectantes a ver si de esa abnegada relación sale un bonito perro de ganchillo y lo ponemos encima del televisor. No sé por qué los humanos tendemos a compadecer la vida de los perros. Digamos de ciertos perros como el que nos ocupa. Me refiero a ese calificativo de 'pobrecillo' que le aplican cuando, por ejemplo, recurre al método Stanislavsky para poner una cara de pena infinita mientras su amo ingiere unos torreznos ¿Pobrecillo? ¿Y yo? Duerme lo que quiere, come lo que le da la gana, folla lo que puede, eso le une mucho a los humanos, no paga a Hacienda, no tiene que ver el cara a cara entre Pizarro y Solbes, no sabe quien es Josemari, no ficha en el curro, tiene seis vástagos y ninguno le ha pedido la play ni se ha hecho pastillero ¿y le tenemos por pobrecillo? Y una mierda, hombre, y una mierda. Mirénle, aquí le tengo subido a mis rodillas revisando el artículo. Saluda a esta amable gente Bruno.
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29 de agosto de 2007
BRAGUETAZO CANINO


Ahora mismo llevo a mi sultán a que me le bañen y acicalen. Una dama millonetis ha dejado en herencia a su perrita Trouble doce millones de dólares. Todavía estamos a tiempo de dar un braguetazo. Ya que no pude yo porque se me adelantó Dinio con Marujita que sea mi Bruno el afortunado. Total. él está muy acostumbrado a ser un mantenido. En Inglaterra a Leona Helmsley la conocían como la 'reina de la maldad'. Después de haber dejado esa pasta a la perrita y haber desheredado a dos de sus nietos su fama no ha mejorado mucho. Es más, ahora será tenida por una grandísima hija de puta salvo que en la Gran Bretaña hagan como en España. Aquí ya saben que morirse y ser un santo es todo uno ¿Nunca la ha palmado un canalla en este país? Ya es mala suerte. Dicen que siempre se van los mejores, pero ¿hay alguno malo? Yo estoy con ella. Todo mi apoyo. Lo mismito es que te reciba tu perro cuando subes de tirar la basura con la misma alegría que si volvieras de la guerra de Afganistán que aguantar a dos niñatos pastilleros que acaban de vomitar en el florero de la abuela recién llegados de marcha. Además, como Leona era rica, seguro que en su caso lo hacían dentro de un jarrón de la dinastía Ming. Dónde va a parar. Aquellos que amamos a los perros (dentro de los límites afectivos y siempre desde el escrupuloso respeto a su retaguardia) la entendemos a la perfección. Más difícil es saber quien le va a gestionar la herencia. Si fuera un pato al menos podría recurrir al tío Gilito. Me temo que como la pequeña Trouble no invierta pronto en un par de rotwailers de guardaespaldas los cabrones de los niños desheredados la disecan con el abriguito y todo y la ponen de felpudo a la entrada de la mansión. De qué no habrán sido capaces cuando la abuela les ha dejado sin un dólar. Tiene que doler más aún cuando sabes que la afortunada no tendrá tiempo de gastarse esa pasta aunque tenga más familia que los ciento un dálmatas. Y luego a ver cómo la convences de que tiene que hacer testamento. (NOTA: Mi sultán, Bruno de nombre, es el de la izquierda. Como ven está en un banco de un parque mientras que Trouble posa sobre un elegante sofá. Todo un remake de La dama y el vagabundo).
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2 de julio de 2007
PERROS A LA CARTA
Estoy consternado. Si no fuese por ustedes y por esta profesionalidad que a veces me asusta yo debería estar camino de Valencia. No, no me han nombrado fallero mayor. Ni estamos en fecha ni está ya uno para esos trotes. Además con el perímetro craneal que gasto más que una peineta me deberían poner en la nuca para recogerme el moño la pala de una excavadora. Simplemente la última regata de la Copa de América se ha estancado por falta de viento. Qué desgracia. Allí debería estar yo, armado con dos pay pay en el puerto dando aliento al velamen. Arrimando el hombro para que este grandioso y singular evento no se vaya al carajo. No me digan que no lo están disfrutando. La Copa América de Vela. Todo un sueño (no sé transcribir la onomatopeya de un suspiro pero dénlo por exhalado). Sin embargo, aquí me tienen con las legañas atenazando mis pupilas y observando a duras penas cómo soba mi sultán recogido sobre sí mismo como una ensaimada mallorquina. Desde ayer no hago más que sacarle algún defecto para cuando haga el pedido ¿Ah? ¿Qué no lo saben? Ya se pueden pedir perros a la carta. Como si fueran unos spaghetti a la carbonara. No para comérselos, quede claro. Para eso ya se inventaron los restaurantes chinos. Hablo de ciencia no de alta gastronomía. Los avances en el genoma canino posibilitan que, desde ahora, usted puede tener como mascota a un tipo con la cara de Pluto y la mala hostia del perro de Baskerville ¿No es genial? No me digan que no anhelaban que llegara este día. Yo, que soy un clásico, me voy a quedar con el mío. De natural me gusta la imperfección. En caso contrario me sería insoportable convivir conmigo mismo. No digo tampoco que de este agua no beberé. Quien nos dice que, a este vertiginoso ritmo, pasado mañana no podamos hacer lo propio con el ser humano. No digo vacunarle y desparasitarle sino elegir el que más te convenga o satisfaga. Por ejemplo un tipo con la cara y el cuerpo de Brad Pitt, mi gracejo consustancial y algún detallito de Nacho Vidal. Un lujo. Yo desde que conocí a Angelina Jolie tengo difícil la elección (he dicho la elección) pero seguro que, hasta a ella, se le escapa en alguna ocasión una flatulencia improcedente. Lo único que exigiría en el pedido es que al menos tengo el mismo tiempo de garantía que una batidora. Nunca se sabe. Ya saben que lo importante es el interior. Claro que hasta que profundizas...
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7/02/2007
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Etiquetas: científicos, genoma, perro
11 de junio de 2007
Perros de arrabal
Sabido es que la cabra tira al monte. Menos sabido era, hasta ahora, que el perro callejero tira al arrabal y que por mucho que te gastes en él en educación cuando está poseído por un espíritu macarra resulta incorregible. En Tailandia, dentro de un proyecto de integración social sin precedentes, el rey Bhumibol Adulyadej decidió dar una oportunidad a los canes barriobajeros. No se le ocurrió otra cosa que reservar unas plazas de perros policía para estos desheredados con objeto de que pudieran tener una oportunidad que la vida hostil les había negado.
De ese ejemplar programa salieron Mok y Lai. Dos perros reinsertados que, a partir de su nuevo trabajo, ya podían presumir de ser dos chuchos hechos a sí mismos y de haberse convertido en dos animales de provecho. No en vano pasaron de husmear en los cubos de la basura a olfatear maletas por el bien de la seguridad nacional. Demasiado cambio. El éxito se les subió a la cabeza. Dejaron de frecuentar los arrabales que les vieron crecer, se volvieron engreídos, rechazaban con displicencia los huesos, los agasajos y elogios les transmutaron en dos perros tontorrones e insoportables que incluso se bañaban y no albergaban en sus lomos parásito alguno. Nunca se conoció caso en el que el hombre y el perro acercaran tanto sus personalidades.
Sin embargo, debajo de ese manto de arrogancia, dormitaba el monstruo del arrabal. Mok y Lai comenzaron a ejercer de lo que nunca habían dejado de ser. Mok, una vez consumada su labor de olfateo entre los equipajes, gustaba de levantar la patita y echarse un orín acaso para dar testimonio de que esos bultos ya estaban revisados. Claro que a los pasajeros, esa señal como que no acababa de gustarles en exceso. Imaginen que se han comprado unas sales de baño con aroma a jazmín y al probarlas en casa sale usted de la ducha con una tufarada a meado de perro. Qué desagradable.
No contento con ello también acosaba a las pasajeras a quienes prensaba su pierna entre sus patas al tiempo que procedía a unas convulsiones propias de la coyunda sexual. Dado que los casos de zoofilia no son ni mucho menos mayoritarios, esta actitud de Mok tampoco era muy del agrado de los turistas. En suma, que Mok y su compinche han sido puestos de patitas (nunca mejor dicho) en la calle.
Las autoridades, quizás para no admitir del todo su fracaso, les han recolocado en una granja de cerdos, pollos y gallinas en tareas de vigilancia. Con los modales que gastan a ver cuanto tiempo tardan en robarles el pienso a los pollos para revenderlo o en amenazar a los cerdos con quitarles las bellotas si no se dejan mordisquear los jamones.
"Eran tan buenos como los perros extranjeros entrenados para luchar contra la droga, pero eran callejeros y sus modales eran mucho peores que los de los perros de raza", se ha lamentado el teniente coronel Kamhon, ex entrenador de Mok. Cuanto me recuerda a mis profesores. (Nota del autor: Habida cuenta de que la naturaleza de la noticia, por su carácter pintoresco, pueda invitar a pensar que he desayunado un sol y sombra en vez de la taza de Cola Cao les aseguro que es verídica como pueden comprobar en www.20minutos.es. Saludos)
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6/11/2007
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4 de marzo de 2007
Perros temporeros
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3/04/2007
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