Mostrando entradas con la etiqueta fornicación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fornicación. Mostrar todas las entradas

12 de septiembre de 2007

'MACROPOLVAKOV'

Si Lenin levantara la cabeza, además de darse con la tapa del ataúd, se quedaría más momificado de lo que está. Ha tenido que ser precisamente su patria chica la promotora del llamamiento desenfrenado al fornicio en tiempo de jornada laboral. Cuando el líder bolchevique defendía los derechos del proletariado no se refería en concreto a éste pero, si hay que doblar el lomo ante la patronal, se hace y punto pelota. Si hay que echar un kiki porque viene en el convenio no seré yo el insurrecto. El gobernador de la región rusa de Ulyanovsk ha dado hoy día libre a los trabajadores para que copulen como conejos a ser posible con sus parejas. Este egregio político está harto de que las población merme como unos gayumbos de lycra (no puede ser que haya vuelto a engordar) y ha decidido que nada mejor que dar recreo a la clase obrera para que haga lo que verdaderamente le gusta hacer salvo que haya fútbol en la tele. Si después de nueve meses desde el día del 'macropolvakov' alguna mujer da a luz (ya hay que afinar) la pareja será recompensada con algún utensilio para el hogar. No es la primera vez que se hace. El 12 de junio del año pasado, fecha tope para el alumbramiento según el calendario ruso, nacieron setenta y ocho bebés y se han dado casos de repetidores que al cuarto retoño se han llevado un coche. Como en el Un, dos, tres pero sin contestar preguntas. Basta con contener el gatillazo.

11 de mayo de 2007

Solidaridad con el fornicio

Estoy de campaña y, claro está, no se puede estar a todo. En un mínimo receso de estos días agotadores (sí, amigos, por fin me han puesto a trabajar y es mucho peor de lo que pensaba) he sabido que Erin se ha marcado un importante reto en su vida y que para ello necesita la inestimable ayuda del prójimo. Se ha fijado como objetivo beneficiarse carnalmente a mil y un individuos de una sola tacada. Vamos que va a tener que echarse en las ingles garrafas y garrafas de Reflex.

Erin, actriz porno de profesión, ha lanzado su deseo y las solicitudes han llovido en mayor número que si hubiese ofrecido una vivienda protegida. Hay que reconocer que el ser humano, cuando quiere, es la mar de solidario. Basta que una maciza señorita te llame para echar un polvete por la filosa para que una legión de voluntarios acuda a socorrerla. Se tiene previsto hacer un llamamiento similar para picar zanjas en Écija en pleno julio aunque algunos temen que la respuesta no sea, cuantitativamente, la misma. Dicen que serán menos los que se apunten. No sé yo.

Yo, sin ir más lejos, e incluso aunque esta acción social no desgrave a Hacienda, estaría dispuesto a que Erin, tan ilusionada ella, entrara con mi colaboración por la puerta grande del Guiness. Eso sí, puestos a elegir prefiero ser el novecientos y pico por aquello de que, llegado el caso, apenas perciba el gatillazo debido al agotamiento sexual. Es una pena que la muchacha haya citado a las masas salidorras tan lejos del terruño. En concreto, en Ohio, estado americano que, por supuesto, no conozco, pero que me da que, aparte de los hobbys de Erin, poco más se puede hacer. No es poco, oiga.

España siempre ha demostrado su solidaridad. De momento tenemos como candidato al macrofornicio a Daniel, un recio sexagenario que asegura haberse apuntado a esta orgía por la faceta artística del porno. Por Dios, buen hombre, como si alguien lo dudara. A ciertas edades si ya no puedes empujar que menos que sacar un apunte al carboncillo de la joven en bolas. No contento con esta candidatura, el señor Gómez de Cullá también opta a la Alcaldía de Burgos. Esperemos que no exporte la idea y nos traiga a Erin a que arme una similar en la catedral. Menuda escandalera

7 de diciembre de 2006

Tasa por fornicar

No hay mejor consuelo que quitarnos de vez en cuando las orejeras y mirar al exterior para ver que España va bien. No sabía cómo rescatar del baúl de los recuerdos esta coletilla histórica. Acaso el mayor legado, junto al 'estamos trabajando en ello', que nos dejara Jose, ese hombre al que debemos dejar en paz por el amor de Dios. En este nuestro país es posible que nos cobren impuestos por construir aceras aunque a cambio sólo nos den zanjas. Que hagan lo propio para que podamos ir al especialista y nos dé cita cuando ya nos hayamos quitado la dolencia con unos hierbajos que nos aconsejó la vecina del quinto, pero, por el momento, no nos cobran en la declaración de la renta por vivir en pecado. Claro que tampoco desgrava. He mantenido mis dudas sobre la conveniencia de dar cobertura a este suceso. La maña que se da la Iglesia para pasar el cepillo y llenar la buchaca me escama. A ver si ahora, por mi culpa, les voy a dar ideas. Me arriesgaré a ello por puro egoísmo ya que, de cundir el ejemplo, un servidor no se hallaría entre los afectados. Un cura rumano ha impuesto a su grey una 'tasa de fornicación' para aquellos que, antes de pasar por el altar, hayan convivido o convivan en concubinato. Dice Petrica Bratu (es evidente que es una noticia verídica ya que mi intelecto no alcanzaría para inventar ese nombre) que el vestido blanco de novia no tiene sentido si los jóvenes viven en la depravación. Ante este escenario propio de Sodoma el párroco, en vez de recomendar a las futuras esposas que se casen de rojo pasión o en vaqueros, ha optado por sacar los cuartos a los feligreses. El tipo ha fijado hasta tarifas que van de los quince a los cien euros. Aunque no ha desmenuzado esta franja impositiva se deduce que la sanción más baja corresponde a ver juntos la tele sentados en el sofá con el brazo sobre el hombro y tocamiento de pezón. Póngamos unas tarifas medias de unos 30 euros por tocamientos consentidos de mayor calado, una de sesenta por fornicación abierta hasta llegar a la máxima que correspondería a la novia embarazada o con niño en brazos en el altar (esta última, con título de cuadro de la escuela flamenca, sí ha sido especificado por el cura). Según cuenta el propio sacerdote, los vecinos de Valea Sarii están como unas castañuelas con este decreto. Eso dice él claro está. Los mozos y mozas que se quieran ahorrar a partir de ahora el tributo tendrán que volver al magreo en el utilitario, a engancharse la ropa interior en la palanca de cambios o a darse decenas de coscorrones contra el techo. Y eso hasta que el cura de la brigada antivicio se dé cuenta y vaya con un ciclomotor por los parques del pueblo multando a los ardientes novios. P.D: Si Rouco toma nota de esta medida declino cualquier responsabilidad