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16 de noviembre de 2007

EL GUATEQUE DE MARIANO

A Josemari ya no le invitan ni a las fiestas de su partido. No quieren que su larga sombra de estadista de talla mundial eclipse el acto de afirmación Mariano que han preparado para este 'finde' y que promete ser 'supermegachupiguay' de la muerte. El acto mariano no tiene nada que ver con la aparición de la Vírgen o quizás sí. Muchos piensan en el PP que ese sería el mecanismo más eficaz para que Rajoy ganase las elecciones y por fin pudiera nombrar a su primo ministro de Ciencia y Tecnologías Avanzadas. Yo si fuera él, y hasta las carnes se me abren de pensarlo, no iba a este guateque. Menuda humillación. Me explico. No digo que no lo organicen con buena voluntad ni que no pretendan con la performance reforzar el liderazgo del candidato, pero, a poco que piensen, y acaso sea pedir demasiado a un partido en el que milita Pujalte, lo que hacen es vilipendiarlo. A saber: no llevamos a Jose al mitin, no traemos a Sarkozy, por Dios que no venga Rodrigo, que Gallardón se quede en casa deprimido por el trinque de los funcionarios, que Espe esté muerta de risa por el marrón que tiene el alcalde. A ver si así logramos entre todos que alguien se fije en Mariano. Si es necesario le teñimos la barba de añil, le calzamos unas plataformas y le hacemos entrar en el auditorio al son de los Village People. Ya saben aquello de en el Reino de los Ciegos. Pues eso. Es duro pero real. Cualquier eructo diálectico de Aznar tiene mayor resonancia que una tesis de Mariano bajo el título 'Del tanga al gayumbo de felpa, ayer y hoy del cambio climático'. Por eso no quieren que Jose aparezca ni en pintura. No quieren que los militantes se arremolien alrededor de su figura mientras cuenta si a Bush le gusta hecha o poco hecha la carne de las hamburguesas o que a Toñín Blair le privan las 'after eigth'. Y mientras, Mariano en el anfiteatro hablando para los de mantenimiento y eso porque no les queda más cojones de estar allí por si se funde una bombilla. Por no hablar del impacto que supondría llevar a 'Sarko' a que se tire el rollo, recién separado como está, con las miltantas peperas mientras les cuenta su misión en el Chad y cómo tuvo que rescatar en brazos a una azafata desmayada ante tal cúmulo de tensión. Ante semejantes hazañas ¿qué le queda a Mariano? ¿contarnos otra vez lo de su primo?

21 de mayo de 2007

Los 'Contra-Pimpinela'



Aquí hay tomate. Decían con muy mala leche que Jose se había dejado la melenilla esa que tan bien le sienta porque se había vuelto un pelín tarambana. Chismorreaban que andaba por esos mundos y universidades tratando de seducir a las jovenzuelas con su irresistible intelecto y que la cosa no le iba del todo mal. Ya saben que donde no impresiona el físico siempre puede impresionar una cita de Confucio (o de Vizcaíno Casas en el caso que nos ocupa). De ahí ese aspecto de presentador del Club Disney, esa locura por la velocidad en la carretera, ese flequillo indomable que se le derrama sobre la frente mientras acusa de deslealtad a ZP ¿Él acusando de deslealtad? Como ven esta fiebre juvenil de Jose no ha sido ajena a los devastadores efectos del botellón por mucho que presuma de beber sólo Ribera del Duero.

Pues cotilleaban esas cosas y más cuando Ana y Jose, en una versión sublime de los Contra-Pimpinela, se han declarado su amor en público. Para un mitin del PP que me pierdo (sí ríanse, pero tenían que ver a las azafatas, luego dicen que en política son todos iguales). Qué gran desgracia no haber sido testigo directo de ese acontecimiento histórico. No les hizo falta ni la Gemio. Allá subió Ana y, enardecida por las masas de españolas y españoles de bien dio paso a 'su' Jose. "No voy a contar ningún defecto, que ya vendrán los de la izquierda a hablar del bigote", dijo ella con un inaudito sentido del humor. Por lo visto la carcajada fue unánime no se sabe si por el comentario de Anita (llevo horas desvelado y sigo sin encontrarle la gracia) o por ver allí arriba a Jose con esa pinta de tuno-pandereta (tanto golpe en la cabeza con ese artefacto no puede ser bueno).

Doña Ana, no contenta con esas pinceladas sentimentales, fue más lejos para alegría de la grada. "Yo no vivo con Aznar, vivo con Jose", legó para la posteridad ¿No me digan que no se lo imaginan cantando ese estribillo a la Pantoja? Bastaría cambiar Aznar por Muñoz y Jose por Cachuli y golpearse el pecho y desgarrarse el alma. Pues nada señora Botella, aproveche usted ese privilegio ¿Cómo no vamos a ser envidiosos los españoles? Si es que van provocando.

Entre la marea de aplausos y lágrimas apenas contenidas por este torrente de emociones subió él. "Estoy muy orgulloso de ser tu marido y encantado de haberte conocido; y ahora que somos abuelos quiero reiterar mi amor ante testigos". En ese momento de climax, los asistentes comenzaron a besarse unos a otros. Algún espabilado, al calor de ese orgasmo de buen rollo, intento propasarse pero daba igual. Amor libre, promiscuidad y buenos alimentos. Luego decimos que la derecha no se ha modernizado. Su líder espiritual con melena y los afiliados sobándose sin haber pasado por la vicaría. Al final van a convertir Sodoma y Gomorra en un parque infantil.

Hasta aquí lo bueno, pero yo no puedo engañarles porque una media verdad es la peor de las mentiras. Ahí se palpaba algo. Ana, antes de que su hombre saludara al pueblo, dejó caer un "espero seguir con él" que, a la espera de ser descifrado por los grandes popes de la comunicación como Lidya Lozano, Raquel Bollo o Jorge Javier, bien pudiera abrir una puerta al cataclismo.

Es más, cuando Jose, para rematar, quiso besarle los labios, ella, en un juego de equívocos muy de adolescentes, propio de sus edades, acabó por ofrecerle la mejilla. Y dicho todo esto ¿Estas declaraciones de amor no forman parte de la vida privada? ¿No habíamos quedado en que no nos importaba?