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29 de abril de 2008

¡COME PAELLA MALDITO MUSULMÁN!

Por fin los malditos inmigrantes podrán ser unos valencianos como Dios, y no Alá, manda. El presidente Camps, que me huele a trepa de mucho cuidado, se ha embarcado en un proceso de meritoriaje ante Mariano. No sé si ha pensado que esto de darle con el contrato de buen levantino en las narices al jefe le puede sentar requetemal. Me refiero más o menos a decirle aquello de 'mira Mariano, lo que tú propusiste y nunca llegaste a hacer porque perdiste las elecciones'. Es curioso que está decisión la tome el PP, aquel partido que clamaba por la unidad de la patria. Todos juntitos pero yo hago lo que se me pone en el níspero. Todo un ejemplo de coherencia y solidaridad ¿Se imaginan si lo hubiera hecho el lehendakari? Ahora nos tendrá que explicar Camps cómo piensa examinar a los inmigrantes y si nombrará fallera mayor a quien saque matrícula de honor en la asignatura de paella. Eso sí, que tenga cuidado en las clases de mascletá a ver si a alguno se le quema la chilaba siempre y cuando se la dejen llevar a clase y no tenga que ir vestido como Tonet en Cañas y Barro. No crean que el contrato tiene efecto alguno. Bueno sí; para el trepilla de turno el salir en la tele que, al fin y al cabo, con el Congreso del partido a las puertas es lo que importa. Por lo demás no sirve nada más que para que algunos nos avergoncemos de compartir paisanaje con esta tropa. Digo yo, una tontería claro está, que si hay contrato que vincule más al ciudadano que el cumplimiento de las leyes. Digo también que si a los españoles que fueron a Alemania se les exigió saber el tiempo de cocción de las salchichas y a hacer el chucrut bien espesito. No sé si sería más práctico exigir por contrato a algunos políticos la existencia de al menos una neurona para presentarse en las urnas aunque tuviéramos que hacer las elecciones cada ocho años por falta de personal.

8 de febrero de 2008

ER ZEÑORITO MIGUÉ

Cuán traicionera es a veces la nostalgia don Miguel. Yo le entiendo. Quienes hemos sido de alta cuna sabemos del sabor almibarado de aquellos tiempos. Esas tardes en el café cuando el camarero con el trapo recién planchado en el antebrazo flexionaba la raspa ante los señores para saber de sus apetencias. Esos ratos en los que uno hablaba de fútbol, toros y queridas mientras el limpiabotas lustraba con ahínco la piel carísima de sus zapatos. Esas noches de farra en el cortijo amenizadas por un cantaor muerto de hambre y unas fulanas escuchimizadas. Ahora ya no don Miguel. Ahora trabaja cualquiera. Hasta los ecuatorianos y los negros. Y no es lo mismo. Dónde va a parar. Antes se explotaba a gente con clase. Los sirvientes eran unos más de la familia y hasta te podías beneficiar a la chacha acuciada por sus necesidades sin que dijera ni una palabra a la santa esposa. Se pierden las buenas costumbres don Miguel. Fíjese cómo será la cosa que hasta los hijos de los obreros han llegado a la Universidad. No descarte que alguno llegue a ministro como llegó usted sacrificado por su país y hasta dispuesto a perder dinero. Usted que colecciona coches de época como quien junta los cromos de la Liga. Usted señorito jerezano que, en ciega obediencia a su líder Mariano, ha hecho un titánico esfuerzo por centrarse y se ha centrado en lo que verdaderamente le interesa. En lo mal que está el servicio don Miguel. Requetefatal. Con lo que le gusta que le traigan la manteca colorá en la bandeja y que Bautista, el camarero y siervo de toda la vida, le encienda el puro para que no tenga más que molestarse en pasar las páginas del Marca y pegarse un eructito después de la ingesta de la tosta. Y ahora llega esta gente descuidada y sucia que ni siquiera va al Rocío ni sabe bailar sevillanas cociditos de fino y encuentran un empleo. Y no es lo peor. Es que además de trabajo quieren tener salud y a ellas las tenemos que hacer las mamografías que en su piojoso país les costarían el sueldo de todo un mes. Y aquí 'de gratis'. Intolerable don Miguel. Ya verá como al final van a exigir que no les azotemos por mancharnos de sopa la corbata de Hermes. A este paso cualquier cosa.

7 de febrero de 2008

ESPAÑOL POR CONTRATO O POR COJONES

Mariano quiere que los musulmanes coman jamón o que los rumanos, cuando se embriaguen, dejen de cantar el 'Bucarest, patria querida' y lo cambien por nuestra querida Asturias. Quiere, en suma, que si un extranjero no ha tenido la inmensa suerte de nacer español lo sea por contrato vitalicio. Se trata de firmar un papel timbrado por el Ministerio en el que te comprometes a ser un español con dos cojones; a dormir la siesta como Dios manda y a tener un póster de Manolo el del Bombo en el salón de casa. Luego se quejarán ¿Qué más se puede pedir que ser español? Pues ya verán como además quieren tener un salario digno y hasta pensión cuando se jubilen. Esta gente es así. Encima de no ser españoles son pedigüeños. No es por anirmarles pero he de decirles que a mí ser español me colma de dicha aunque no pasemos de cuartos de final en los Mundiales. Lo digo porque si algún inmigrante es explotado en el trabajo, retribuido con una miseria y tratado como un animal que al menos tenga el consuelo de que cuando llegue a los dos metros cuadrados que le corresponden de alcoba podrá suspirar de felicidad por saberse un español más. En el contrato que propone Mariano se exigirá a los forasteros que juren adaptarse a las costumbres españolas o sea que si a alguno le llega para un coche de segunda mano sepa que, lo necesite o no, ha de hurgarse la nariz en los semáforos y adherir al volante alguna partícula. Entre los requisitos también está aprender el idioma. Es una pena que don Manuel Fraga sea autóctono porque, en caso contrario, podía ser una oportunidad inmejorable para entenderle. Intuyo que en el caso de los chinos se añadirá una cláusula para darles más tiempo. Al menos, como muestra de integración, podrían rellenar de fabes los rollitos de primavera. Lo que no tengo muy claro, y creo que Mariano tampoco, cosa rara en él, es si este contrato también afecta a los inmigrantes de posibles. Es decir ¿tendrá un ejecutivo norteamericano que poner en el loro del todo terreno al recordado Fary? ¿le expulsarán de España como al resto si en un año no encuentra curro acaso porque con la pasta que tiene decide tocarse el bolo? ¿Qué dice Mariano? ¿Qué dice su primo?

29 de enero de 2008

LOS VALIENTES POLIS DE ZP

A mí no me dé los cuatrocientos euros señor ZP. Guárdeselos para educar a sus policías en las mínimas reglas de esta democracia que muchos de ellos llevan con la incomodidad de un grano en el culo. Ayer por la tarde sentí rabia y asco. Toda la rabia y asco que acumulé en apenas cuarto de hora de total impotencia. Una veintena de agentes enfundados en sus cascos humillaban a otros tantos inmigrantes que jugaban a las cartas en la Plaza de Tirso de Molina. Todos los días, camino del gimnasio, les veo echar los naipes sobre los fríos bancos de cemento. Hablan, ríen, discuten y, que se sepa, nunca se meten con nadie. Atroz delito ser negro y pobre. Los valientes policías les exigen los papeles de mala manera, les mandan callar con la amenaza de que, en caso contrario, "se irán a su puto país", les meten a empellones en los coches, a uno de ellos le obligan en apenas un minuto a vaciarse los bolsillos dos veces, les preguntan si han sido alguna vez detenidos y, ante la temerosa negativa, se lo vuelven a preguntar como no dando crédito a que un zarrapastroso y puto negro por el simple hecho de serlo nunca haya estado en una comisaría. Qué lástima, aguerrido agente, que este negro no sea Eddy Murphy o Michael Jordan para poderle llevar a su nene un autógrafo. Estos también son negros pero, a quien se le ocurre, no tienen dónde caerse muertos. Estos son sus chicos señor Rubalcaba. Fuertes con el débil y serviles con el poderoso. Si operan así en un lugar público ¿Qué pasa detras de los muros de las comisarías? No me vengan con cuentos. No me recurran al siempre hay excepciones. Ovejas negras. En esa plaza, paradojicamente llamada antes del Progreso y ayer de la vergüenza, todos los policías, y eran unos veinte, actuaron guiados por el mismo patrón. Ni uno solo les trató como personas. Sólo como despojos. Eso sí, nadie reparó en ello. Yo estuve quince minutos observando, haciendo llamadas inútiles. La humillación al inmigrante ha dejado de ser noticia. Luego dicen que nos roban. Qué gentuza. Con lo bien que les tratamos.

3 de septiembre de 2007

¿SE PUEDE DISFRAZAR LA INDIGNIDAD?

Ellos vienen a buscar un futuro. Nosotros les regalamos un disfraz. Así no podrán comer pero ya no tendrán que preocuparse de qué ponerse cuando llegue el Carnaval. A los inmigrantes que repatrien les pondrán un casco y una camisa de fuerza. Nada más idóneo. Hay que estar loco para pensar que vamos a seguir compartiendo con ellos las migajas de Occidente. Estos renglones ya bastan para que te llamen demagogo. "Si tanto te gustan los putos negros, los moritos y los sudacas, los metes en tu casa y los sientas delante de tu televisor". Este país cuando se pone sesudo y complejo es así de estupendo. Qué grandes intelectuales hemos desaprovechado en la cola de la lotería primitiva. Es verdad que no entramos todos. El problema es que siempre sobran los mismos. Es más, yo no quiero que vengan. Ni ellos tampoco. Estarían mejor en sus casas si es que tienen alguna. Estarían mucho mejor alrededor de una mesa si es que tienen algo que poner sobre ella además de su miseria. Es de locos pensar que si arriesgan su vida subidos a un cascarón para alcanzar nuestras costas es por hacer turismo alternativo. Vienen porque la muerte es un mal menor frente a su desesperación. No vienen a quitarnos el trabajo, sólo vienen a suplicarnos que les explotemos para que no tengamos que quitar nosotros mismos las hermosas mierdas que cagamos gracias a nuestra europea opulencia. Ellos lo hacen doce horas al día y sin contrato. Qué flaca memoria. Me voy p' Alemania, Pepe ¿Se acuerdan? Ya sé que las fronteras tienen límites. Algo que no ocurre con la indignidad ¿Cómo es posible que todavía les reclamemos la deuda a países paupérrimos? ¿Cómo es posible que con sus recursos aún se mueran de hambre? La solución no es que vengan. Simplemente bastaría con que no tengan que salir porque no lo necesiten. Y menos mal que Occidente toma precauciones y les vende armas para que se maten entre ellos. Así se reducen de manera sustancial los contingentes. Plena eficacia. Y, por supuesto, menos mal que se organizan fiestas en Mallorca para saber quien es el famoso más solidario y bonachón. En la cumbre filantrópica estuvo hasta Paris Hilton. Igual se creía que le iban a hacer un sello.