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22 de octubre de 2007

EL PRIMO DE MARIANO

A ver si me entienden. Que no digo yo que Mariano sea un primo en el sentido figurado. Que dice Mariano que tiene un primo científico que le ha contado que ésto del cambio climático es una milonga. Vamos que, en síntesis, tan solo consiste en guardar el meyba en el armario cuando acaba el verano y sacar el gayumbo de felpa modelo pedo libre cuando llega el invierno. Lo de toda la puta vida. Que el resto son zarandajas para que te den el Nobel. Y que se lo han concedido al Al Gore pero que bien se lo podían haber dado a Al Carajo o Al Primo de Mariano. No crean que el primo de Mariano es cualquier primo. Es como el de Zumosol pero con estudios superiores. Mariano ha llegado a Sevilla y ha contado el chascarrillo que su primo le contó a él mientras veían una etapa pirenáica del Tour de la France. "Mira Mariano, yo junto a diez colegas en un simposium y no saben ni el tiempo que va a hacer mañana". Y don Mariano, con toda esa prolija documentación, ha colegido que si diez científicos se balanceaban sobre la tela de una araña y no tienen ni pajolera idea de si hay que sacar la pamela o el paraguas cómo cojones van a saber lo que va a pasar dentro de trescientos años. Por no decir que a él, particularmente, a esas edades es muy posible que se la sude. Es lo que tienen los estadistas. Cuando dicen verdades como puños no reparan en los perjuicios que causan. Por ejemplo, seguro que don Mariano no será consciente de que se ha cepillado la carrera profesional de Rappel. De todos modos, igual trescientos años más allá no sé pero si quiere saber su primo de usted que pasó trescientos años antes que pregunte a Marujita (pobre mía, la tengo breada). Yo le confieso señor Rajoy que tengo solicitada una corresponsalía en el árbol más recóndito del Matto Grosso en el caso de que usted salga en el balcón de la calle Génova con la gira de El Consorcio (ya saben, Espe, Josemari y Ana, Gallardón y Acebes) para celebrar su triunfo electoral. Si tal cosa ocurriese, el Señor no lo quiera, sepa que anda usted raspado 'a nivel de' ecología. No le veo yo en la Asamblea de la ONU levantando el dedo para decir al mundo mundial que su primo le ha dicho que lo del cambio climático se soluciona comprándose un pay pay en pleno diciembre o que el calentamiento del mar viene muy bien para cocer los percebes (estoy obsesionado). Usted verá, pero las risas que se van a soltar no van a necesitar ni traducción simultánea. Claro que después del vídeo para usted hacer el ridículo es el pan suyo de cada día. Y su primo debe andar por ahí por ahí.

8 de abril de 2007

Que vuelva Mariano

Irse de vacaciones Mariano y anunciarse el apocalipsis ha sido todo uno. Que vuelva cuanto antes, por Dios. Desde que no habla por hallarse ocupado en la ingesta de una sabrosa torrija nos han anunciado sequías, hambrunas, tornados, epidemias infecciosas, desapariciones de especies y no sé cuántas desgracias más. No es que frivolice con el cambio climático; es sólo que cuando me previenen ante tal aluvión de calamidades me da por reirme. Deben ser los nervios.

Confieso que lo primero que miré al leer acongojado la noticia era la fecha de caducidad del mundo a ver si me pillaba o no. Así de egoísta se vuelve uno. Los agoreros que se han reunido para jodernos las vacaciones, como si no hubiera bastante con el mal tiempo, ya se podían haber esperado a que volviéramos al trabajo. En estado de encabronamiento laboral algunas de las plagas venideras hasta se agradecen siempre y cuando afecten al mismísimo esfínter de tu jefe. Pero delante de unas bravas y con los bermudas puestos saber que te espera tan oscuro futuro pues, la verdad, no tiene puñetera gracia. Por lo tanto, el estudio habrá sido muy científico pero me reconoceran que también ha sido asaz inoportuno.

Tal es mi pánico que ni siquiera me he atrevido a comprobar si entre las especies amenazadas de extinción está el pollo al chilindrón. Sería una auténtica catástrofe. A ver si se me pasa el canguelo y me pongo al asunto. Hasta la llegada de Al Gore, que, como saben, anda ahora muy preocupado aunque se tocó el bolo cuando era vicepresidente de los EEUU, pensaba que el cambio climático nos avisaba de que debíamos dejar la bufanda en casa para coger una rebequita.

No es que me burle de asuntos tan graves. Digamos que conozco mi oficio y uno se harta de que los dramas de las hambrunas y las sequías que azotan a los países más pobres sean relevantes, curiosamente, en períodos vacacionales. Es como si esas tragedias duraran tan solo lo que dura un puente. Y no es así. Llevan siglos para verguenza de los que hemos tenido la suerte de nacer en el sitio adecuado. Ya verán como el riesgo de desaparición de la foca peregrina (si existiese) por el deshielo dura justo hasta que Mariano convoque la siguiente manifestación.