No me tachen de alarmista pero la crisis económica es mucho peor de lo que me temía. No hace falta que nos lo diga don Rodrigo Rato. Tres mujeres han sido detenidas en un pueblo de Málaga por robar el cepillo de la iglesia. Cuando tres feligresas son capaces de sacrificar su alma por ciento veinte cochinos euros es que se barrunta la catástrofe. Cuarenta euros por cabeza se antoja un escueto botín a cambio del fuego eterno. No es que le quite yo méritos al ojo del Señor que, como se sabe, todo lo ve, pero en esta ocasión las han trincado porque el párroco había tenido la precaución de instalar unas cámaras de vídeo dentro del templo. Seguro que lo hizo por si Dios tenía a bien echarse una cabezadita y se despistaba. No es una mala idea. Si te casas en esa iglesia luego puedes pedir la cinta y al menos los interiores del vídeo de la boda te salen por la filosa. Les diré que este género cinematográfico tan denostado ha proporcionado verdaderas joyas al cine español e incluso a la paleontología nacional. Baste decirles que en el vídeo de los esponsales de mi hermana un servidor, que ejerció de padrino, aparece con calcetines de tenis blancos arrebujados en zapato negro de escay y corbata de cuero a juego. Una bizarra mezcla generacional entre Tony Manero y nuestro racial Sazatornil que disculpa que con los años en vez de hacerme un hombre de bien me hiciera periodista. Por cierto, el metraje de la obra, en la que se puede visionar un sospechoso color de los langostinos que nada tienen que ver con efectos especiales, es aproximadamente el mismo que Novecento I y II con planos más largos que los de Tarkovski. Diferentes estilos; eso sí. Puro Dogma. A lo que iba. Las mujeres fueron captadas por las cámaras cuando forzaban el candado de un lamparario que, por si usted no lo sabe, es esa huchita que está debajo de las velitas. Bueno, velitas por decir algo ya que la Iglesia se ha vuelto tan moderna que las velitas ya son eléctricas. No descarten que incluso Rouco se suba a este carro de la vanguardia y se ponga un piercing en la mitra. Lo del condón tendrá que esperar pero dénles tres o cuatro siglos más.
3 de abril de 2008
22 de febrero de 2008
PENITENCIAS DEL SIGLO XXI
No hay quien pare al clero en su modernización. No digo yo que vayan a dar misa con una casulla de drag queen y unas plataformas pero, como sigan así, no sería extraño que dieran Red Bull para digerir la hostia en vez de mistela. Si el Vaticano admite vídeos milagrosos para opositar a santo, el obispo de Girona no se ha quedado atrás. Monseñor Soler ha revolucionado las penitencias para los jóvenes. Nada de hacerles rezar un padrenuestro y dos aves marías por los tocamientos o un credo por no obedecer a la mama. El obispo, cual Torquemada del nuevo milenio, ha optado por darles donde más les duele. Les ha pedido que durante la Cuaresma se abstengan de mandar SMS a tutiplén. Que contengan las yemas de sus dedos y que, como mínimo, no envíen tres mensajes diarios. Sólo falta que se le ocurra exigir que hagan botellón con agua de Vichy para dar al traste con toda una generación. No pide nada. Que no manden SMS y que no jueguen a la play. No, si todavía les va a pedir a los pobrecillos que estudien, lean y vayan al cine. Cuánta crueldad, monseñor. Luego se quejan de que les faltan vocaciones. Ya que les aprieta por ese lado también les podría ofrecer alguna versión en hip hop de las canciones de misa o del repertorio de María Ostiz para compensar tanto sacrificio. Así igual se animan más y no se quedan sobaos en medio del Evangelio. A mí me pasaba. Claro que, por aquel entonces, el señor cura tenía mano libre para darnos unos capones que nos dejaban alborotado el remolino desde la Pascua hasta la Natividad del Señor. Y las madres agradecidas. Trabajo que las quitaban. A ver si alguien aprovecha la iniciativa para que, además de mandar menos SMS, los que envíen lo hagan en alguna lengua del Estado español y no en códigos cifrados. Ya saben. 'BT a tmar x kulo' o similar.
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2/22/2008
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31 de enero de 2007
El evangelio según los Obús
Por fin la Iglesia se ha dado cuenta. La fe no es incompatible con la diversión y la marchita. Una parroquia inglesa ha decidido que en su culto suenen canciones de los U2. Se acabó la guitarra guardada en funda de cuadros escoceses y la flauta dulce (nunca he sabido a qué responde el nombre porque no sabe a nada). Luego decimos que el clero no avanza. Poco a poco. Quien sabe si dentro de diez siglos dejarán de pensar algunos que el destino propio de los gays es servir de combustión a la hoguera. Hace tiempo que no voy a misa, pero si Rouco se suma a la moda y predica con muñequera de pinchos al ritmo de los Obús vaya que si vuelvo. Admito que antes me dormía y que las melodías que amenizaban la velada espiritual lejos de ayudar a salir de la modorra lo único que conseguían era rematarte. 'Perdona a tu pueblo Señor, perdona a tu pueblo, perdóooonaaaaalo Señor' ¿Recuerdan? Primero averiguar de qué pueblo era, que ya implicaba cierta fatiga, y luego el tono meláncólico y monocorde que, para ser sinceros, tampoco colaboraba a la captación de fieles. A partir de este hito en el pueblo de Lincoln todo cambiará. Lo único que tendrás que confensarte entre temazo y temazo porque con el aumento de decibelios a buen seguro el señor cura no te oye. Casi mejor. Penitencia que te quitas. De todos modos, no confundamos y seamos selectivos. A ver si por no perder el tren de la vanguardia eclesiástica organizamos un concierto de Fran Perea en alguna catedral y España se convierte al islamismo. Cuidadín, cuidadín.
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