14 de octubre de 2007

EL MONT BLANC DA EL ESTIRÓN



Si aún no ha dado el estirón no desespere. El Mont Blanc ha crecido más de dos metros en los últimos dos años y tiene muchos más años que usted salvo que usted sea Sara Montiel que no será el caso. Dicen que es por las copiosas nevadas pero yo creo que es por la basura que se acumula de las meriendas campestres que los turistas hacen en la cima. Ya saben que si subes al Everest puedes encontrarte arriba a un primo segundo o a algún compañero de la mili comprando un llavero con forma de estalactita. Coño, ¿vienes mucho por aquí? Qué trajín. Ya no es como antes. Ahora incluso puedes llegar abajo y volver a subir en un plis plas si se te ha olvidado en la cafetería de la cumbre el reloj de imitación que te ha vendido el sherpa. Además, puedes llevar la gaseosa y el don Simon a la intemperie que a la hora del almuerzo lo vas a tener fresquito. Por supuesto no piensen ni por un momento que hablo desde la experiencia. Mi máxima aproximación a los hielos es comerme un frigopié. Por no hablar de que nunca he entendido para qué subir más de ocho mil metros si luego tienes que volver. Ya que te has comprado las chirucas con pinchos y te has levantado a las cinco qué menos que comprarte una parcelita o construirte un adosado. Siempre habrá algún Paco el Esquimal que te recalifique el terrenito. Por supuesto no es la primera vez que hablo de algo sin conocimiento de causa (recuerden que soy un periodista de reconocido prestigio) pero, en esta ocasión, hasta me he documentado. Ya van por mil quinientos, y subiendo, los privilegiados que pueden presumir de tener una foto en la cumbre de este mítico monte. En algunas instántaneas se ve a gente saludando por detrás lo que no deja de quitar bastante mérito a esta hazaña. De hecho sería menos perjudicial para el ecosistema que instalarán un funicular con vistas. Así por lo menos las cáscaras de pipas se diseminarían por toda la ladera y no sólo en la cumbre. Luego aumenta su altura. Nos ha jodío.

6 comentarios:

Margarida dijo...

Ay Germán, Germán...ya me reí "un cacho" contigo...Yo tampoco entiendo esos esfuerzos tan sobrehumanos para llegar a lo alto de una montaña...donde esté una playita para echarse como ayer tarde...(lo siento pero ya sabes que ahí NO hay playa)que se me quiten las alturas, que luego todo es vértigo. Besos.

Margarida dijo...

Bueno! y lo del estirón...tampoco me venía nada mal...¿que solución me das? ¿no lavarme la cabeza en meses para que se me acumule la roña? ¿o subirme un peldaño en las fotos como hacía Ansar al lado del Rey?

Cambalache dijo...

Pues sí, yo soy más de playa y, sobre todo, de 'tumbao'. Sé que no hay playa (vaya, vaya) por experiencia y porque la famosa cancioncita la compuso y la cantaba, como sabes. un ilustre vigués que, para más señas, estudió conmigo en la Facultad y fuimos muy buenos amigos. Besos

Cambalache dijo...

Ah, y con el estirón te recomiendo paciencia. Mira el Mont Blanc. No te recomiendo ejercicio porque dime tú lo que se mueve una montaña

Anónimo dijo...

Pues digo también que "la montaña venga a Mahoma" o seasé a mí, porque aunque soy más de sierra que de playa -vease serranía de Cuenca que es preciosa- no me apetece exagerar subiendo y bajando los ocho mil y pico metros.

¿No hay demasiada gente en las playas?

¿Qué dirá el Yeti al ver a tanto turista por allí?
César

txilibrin dijo...

Yo es que lo de andar como deporte nunca lo he visto, y menos aún andar cuesta arriba... Luego vuelves como el Juanito, con la nariz roja y medio caída del frío, como Clinton, vamos...

Nada nada, yo que anden por mi.