2 de agosto de 2006

Si culo veo culo quiero

Si el caprichoso azar tiene a bien concederme mi más ferviente deseo, dentro de poco podré exhibir una foto junto a Espe, hombro contra hombro, sonrisa junto a sonrisa, la suya mucho más Vitaldent por supuesto. No acababa de restregarme la legaña de la patriótica siesta, bostezar dejando en ridículo al león de la Metro, cuando el notición ha procurado en mí una sacudida y un subidón de adrenalina sin precedentes para un ser tan activo como yo. La marquesa-presidenta lleva entre su corte un fotógrafo de cámara (además de la fotográfica se sobreentiende) que fija para la posteridad cualquier instantánea de la reinona de la política madrileña junto al ciudadano o ciudadana que lo desee. Luego la ponen un reborde rojo (qué pilla y qué provocadora) y una rúbrica con 'un abrazo de Esperanza' y hala, a fardar por el barrio. Si tienes internés incluso te la puedes bajar casi al instante o reenviarla directamente a todos tus amigotes para que la elijan como fondo de escritorio o la impriman y forren la carpeta encima del póster de Andy y Lucas. Salvando las distancias me recuerda mucho cuando, de tierno infante, en la entrada del Parque de Atracciones un señor fotógrafo se ofrecía a que posaras junto a un bonito poney. Obviamente Espe es mucho más alta y de diálectica más suelta. Dónde va a parar. El caso que mi admiración por ella va más lejos de esta iniciativa que sin cortapisas aplaudo pero que me sabe a poco. A mí, acaso abusando de su generosidad, me gustaría más que me remitieran a casa un busto en escayola de la singular diva para ponerlo encima de una columna jónica de imitación sobre la que ahora descansa un anodino poto. Yo si quieren, a cambio, les mando contra reembolso el dvd de la M-30 de Gallardón que ya me sé el final. Ahí, hay que reconocerlo, Espe le ha dado un capón al alcalde, y es raro ya que se quieren de verdad, porque dónde esté una foto tipo Pimpinela que se quite el muermazo virtual de la obra. El síndrome Shakira está pasando una elevada factura o eso o el calor que no hay quien lo aguante la verdad. Es una pena que hoy haya anunciado Espe que inicia sus vacaciones porque, en caso contrario, ya estaría escudriñando su agenda para saber en qué mítico lugar podría posar junto a ella. Bien podría acercarme a El Corte Inglés cuando firme los decretos de gobierno y una cola de miles de adolescentes o venerables ancianos esperen ansiosos para verla. Es más guapa que en la tele. Qué campechana para ser rica. A la vuelta me compraré una muda y me depilaré un poco las cejas y juro o prometo que del otoño no pasa que yo cuelgue desde mi azotea una pancarta gigante con nuestra foto para que el barrio, la ciudad, el país y el mundo sepan que, esté donde esté, yo siempre estaré con Esperanza.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La esperanza que no se pierda.