Llamar a los pingüinos pájaros bobos no sólo es una falta de respeto sino un intolerable embuste. Los 'tontitos', en número cercano a 130, se han perdido desde la Patagonia y anda que han ido a parar a mal sitio. Han aparecido por Río de Janeiro, en concreto por las playas de Copacabana e Ipanema. Si fueran tan lerdos, el despiste les hubiera llevado a una ciudad dormitorio o a Benidorm a luchar por dos centímetros cuadrados de playa, pero los tíos se han ido en comandita a los paraísos del tanga bien puesto y mejor llevado. Por lo visto en años anteriores eran pocos los que se daban el rulito hasta el punto que los brasileiros les adoptaban y les ponían nombres de famosos. Dada la reputación de estos animales a buen seguro que les llamarían Bush o Blair o algo que hiciera justicia a su inmerecido menosprecio. Ahora la cosa se ha complicado. Algún pingüino soliviantado por las carnes que se tuestan al sol carioca debió dar el 'queo' y este año se han trasladado todos en procesión como una excursión del Inserso. La masiva afluencia de estos peculiares turistas ha creado un serio problema a las autoridades e imagino que a más de un bañista. Sólo imaginarme a mí mismo allí tumbado, incorporarme para echarme la crema protectora y ver
a más de cien pájaros de éstos me hubiera procurado no sólo un serio sofocón sino serias dudas sobre mi retorno a la bebida. Una zoóloga muy puesta, en pingüinos me refiero, atribuye el éxodo al cambio climático y yo, que no sé nada de casi nada, que para eso se hizo uno periodista, no puede por menos que rebatir esa tesis. Estos simpáticos bichos se van de la Patagonia porque se aburren más que en un ascensor sin espejo y porque la globalización también ha llegado a esas gélidas latitudes y ellos, por muy bobos que les consideren, saben dónde está lo bueno. Los expertos ya tienen un plan para tratarlos ya que su retorno a la Patagonia sale por un pico. Habría que fletar un avión y que entendieran los signos de las azafatas y lo del cinturón de seguridad. Un follón vamos. En consecuencia, el primer paso será internarlos en el Centro de Rehabilitación de Animales Marinos, una especie de Proyecto Pingüino, y luego, si todo va bien, se los llevarán de nuevo al sitio de donde vinieron salvo que alguno pida asilo político o se quede petrificado con la observancia de las generosas anatomías que por esas playas transitan. Jóder con los bobos.
3 de agosto de 2006
¿Pájaros bobos? ja, ja
Publicado por
cambalache
en
8/03/2006
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)





1 comentario:
No saben "ná" los pájaros.....
Publicar un comentario