16 de agosto de 2006

Admirados por el populacho


Ay esas encuestas y esos estudios veraniegos cuánta luz arrojan sobre la ignorancia humana. En Estados Unidos un sondeo refleja que los siete enanitos son más conocidos en ese país que, por ejemplo, Toñín Blair. No se especifica si se refiere al lote completo o cada uno de los pequeños y entrañables personajes del cuento de Blancanieves también gozan de mayor popularidad que el líder británico. Por ejemplo ¿Le conocen más o menos que a Mudito o a Gruñón? Y mira que Toñín ha hecho esfuerzos últimamente por hacerse notar. Bronca que hay, le toca la corneta Tito Bush y haya que va con la cara pintada de camuflaje y la faca albaceteña en la cintura. Pues ni por esas, mira tú. A grandes rasgos, el informe evidencia que los norteamericanos prefieren a los personajes de ficción que a los reales; tendencia que demuestra que, a pesar de las conclusiones que se puedan extraer al oír a su presidente, tampoco son tan tontos. Bueno, no hay que generalizar pero tampoco se crean que los personajes de ficción más admirados son el Raskolnikov de Dostoyevski o el Mersault de Camus. Además de los siete pequeñines está Superman y su terruño Kriptón, Harry Potter y Homer Simpson. Claro que las preguntitas se las traen. Entre las respuestas destacan que conocen más a estos héroes que, por ejemplo, a los magistrados del Tribunal Supremo ¿Y para eso se gastan dinero en una encuesta? Les podemos exportar a Garzón que en un par de meses deja en popularidad a Harry Potter a la altura del betún. Son curiosos estos yankis. Contaré una anécdota que da idea de sus principios (con todas las excepciones que quieran). Años ha trabajaba de ordenanza en la Universidad de Verano de Santander y un estudiante norteamericano de español me preguntó intrigado que de quién era la Península de la Magdalena. Le respondí que del Ayuntamiento y se quedó como estaba o peor. Al verle la cara apunté que pertenecía a Santander. Sí a Santander pero ¿a quién? me insistió. Pues al pueblo de Santander, a sus ciudadanos, a la gente. No lo podía entender ¿Cómo podía ser de toda la gente algo? El chavalote, bastante lerdo con independencia de su nacionalidad, miró a su alrededor con desdén y concluyó que él lo compraría para él y que no dejaría entrar a nadie. Luego en un partido de fútbol, sin intención pero con regocijo, le partí las gafas de un balonazo. Cierto es. En fin que, hasta con 'ansares', berlusconis y toñines, virgencita, virgencita que me quede como estoy.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Bien educaditos los tienen con la sacrosanta propiedad privada.