
Debe ser por aquello de estar en las antípodas que los australianos hacen las cosas al revés. En vez de organizar un casting para encontrar al tierno corderito que sustituya al de Norit, que yo le conozco desde pequeño y debe estar hecho unos zorros, pues ellos no. Están a la busca de los animales más feos y deformes, granja por granja, para utilizarlos en sus experimentos. Dicen que con ellos podrán estudiar bien su ADN y sus malformaciones y mejorar así la lana de los corderos venideros. Dado que en España este tipo de bichos no hablan, aunque sí tenemos variopintos políticos que rebuznan, y en Australia creo que tampoco, me voy a tomar la libertad de expresar la opinión de los menos agraciados. Dicen a los señores científicos que por qué razón no se experimentan en sus propios huevecillos y se analizan las neuronas para ver si es posible mejorar la raza humana que consideran más perentorio que tocarles sus lomos y atributos. Que si quieren un jersey que se lo tejan con las pelotillas de los sobacos y que les dejen en paz, que a ver si encima de ser los más feos del rebaño les toca ser los más pringaos. Más o menos es lo que he podido traducir en videoconferencia desde Sidney. Los especímenes más cotizados son aquellos que tienen arrugas o poca lana y la pandilla ésta de científicos cordericidas ruegan de manera encarecida a los granjeros oceánicos que, antes de darles matarile, que se los dejen en empréstito para hacerles sus barrabasadas. Yo creía que el cordero no tenía término medio. O estaba vivo o estaba asado y aunque pueda parece una barbaridad; en el primer caso, sobre todo de pequeñitos, son animales bucólicos pero, en el segundo, el que más prefiero, están cojonudos con sus patatitas y un vasito de Rioja. Claro que esta disyuntiva se da sólo en países avanzados como el nuestro ¿Ustedes creen que yo voy a notar la mejora de la lana en los jerseises de Springfield? Pues claro que no. Y si tienen frío pues se suben al corderito a los hombros como en los belenes y así, además de darles calor, les dará una murga de tres pares. Ya verán cómo echan de menos el silencio de los corderos.
16 de agosto de 2006
Ay cordera
Publicado por
cambalache
en
8/16/2006
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