20 de julio de 2006

Exaltación de la bazofia

El culo de Andreu Buenafuente ya es de dominio público gracias a una revista que lo ha aireado a los cuatro vientos, no por razones fitosanitarias sino simplemente pecuniarias, dentro de un reportaje de investigación sin precedentes. Buenafuente se lo ha tomado a mal y les ha puesto a escurrir. Es obvio que el 'showman' se basta y se sobra para defenderse por sí mismo pero, con tu permiso Andreu, quisiera aportar alguna consideración a este epidemia zafia y cansina que lo único que logra es hacer buena aquella mítica frase que alguien tenía colgada en la redacción de un diario. Rezaba así: "No digáis a mi madre que soy periodista, ella se cree que soy pianista en un burdel". La excusa esgrimida por estos arriesgados fotógrafos será la misma murga de siempre; que si es un personaje público, que si estaba en una cala de Ibiza también pública, que si que se joda y haber montado un asador de pollos en Reus, su tierra natal, y así no le molestaba nadie. A mí de Buenafuente me interesan sus agudos monólogos no su trasero, la verdad, y sé que esta apreciación no va a ofender su anatomía. Un buen amigo, actor para más señas, padeció el mismo caso junto a su chica hace un año y la 'gracia' de estos intrépidos reporteros y de quienes dan la orden de publicarlo le costó serios problemas personales. Amiguete, lo dicho, a joderte y a aguantarte; eres un personaje público y eso me da derecho a que tu pito se conozca en la Conchinchina, a lapidarte en medio de la calle si no me ha gustado tu última película o a ir a tu cumpleaños me hayas invitado o no ¿Qué broma es ésta? ¿Hasta cuando? Hoy se ha hecho pública una sentencia en EEUU que prohíbe a una mujer acercarse a menos de ciento cincuenta metros del actor John Cusack que la había denunciado por acoso. No es que sea yo un clarividente jurista pero no hace ni una semana charlaba sobre este asunto con un colega docto en la materia del derecho y le planteaba si no sería posible arbitrar órdenes de alejamiento de estos tipos (si alguna vez se me escapa la palabra periodista no es mi intención) para que no se machaquen los derechos de ciudadanos cuyo único delito es ser conocidos por su actividad profesional no por vender sus miserias. No es de recibo que la Justicia siga de brazos cruzados mientras hay gente a la que se coarta su derecho a la privacidad, a la intimidad y a la libertad de movimiento. Yo no hablo de quienes han hecho de la 'famositis' una rentable enfermedad; allá cada cual con su vida. A esos los dejo para ese sanedrín de sabios que semanalmente se sientan alrededor de algún personajillo para entresacar cuanta más bazofia y más morbo mejor. Lo último, al parecer, es si la desaparecida Rocío Jurado había tenido o no un amante piloto. El mundo está en un sinvivir ante el asunto pero seguro que estos 'periodistas' tan sagaces pronto llegan a alguna conclusión o, en caso contrario, se la inventan. A todo ello se une el dato de que la carrera de Periodismo y Comunicación Audiovisual es la más demandada en Madrid y que para acceder a ella piden más de un ocho. Jesús, María y José cómo han cambiado los tiempos. Si cuando yo iba a estudiar (bueno, entiéndanme, iba) aquello más que una facultad parecía una granja para la reinserción social. A ver si después de tantos áños de marginalidad y vaguería se va a llenar de empollones y pitagorines. Un respeto por esa institución. Entiendo que la presencia de Belén Esteban en las pantallas haya disparado las vocaciones después de su 'imitación' de Madonna (juro que lo vi sin mediar opiáceos por medio) pero más de un ocho me parece excesivo. Ni doy lecciones ni consejos (por lo menos gratis) pero voy a hacer una excepción aun a riesgo de ser petulante. El periodismo es un oficio digno cuando se ejerce con dignidad, cuando lo valoramos como un servicio al ciudadano y no como un chollete o un refugio de parásitos, cuando somos conscientes de que cuando entrevistamos a alguien quien importa es él y no nosotros, cuando dentro de los márgenes de maniobra que dejan los medios, cada vez menos, uno puede tomarse una caña con la conciencia de que ha trabajado con honestidad. Se puede hacer; es difícil, pero se puede. A todo lo demás no convendría llamarlo periodismo, sería como considerar cine de autor al vídeo de una boda.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Esto es una pasada:los "periodistas"que se comen algo, son los que trabajan para la basura televisiva.Los amaestrados por la linea editorial de los periódicos de turno, cada vez salen más en la caja tonta haciendo amarillismo informativo.
Hay raras excepciones, que parece que hasta molestan a los dueños de los medios.Hoy te escucharé, y espero que seas de los molestos.Al menos dormirás con la conciencia tranquila.