21 de julio de 2006

El show de Jose

Es que es un no parar y yo que, en cuanto me mueven la muleta, humillo y entro al trapo pues aquí estoy; pegado a la silla que cuando me levante me voy a dejar la piel hecha jirones en el escay a causa del calor. Debería haber bajado al gym que tengo los biceps a puntito de emular a los de Brad Pritt en Troya pero las ocurrencias de Jose me tienen postrado al pie de la tecla. Esta mañana ha estado el hombre en El Escorial. No ha ido a inaugurarlo, aunque le hubieran gustado aquellos tiempos de pompa y boato, ni a ver si había sobrado algún canapé de la boda de su hija, sino como invitado estrella de un curso de verano. El maestro de ceremonias, muy crítico y duro con el conferenciante bilingüe, ha loado sus capacidades y ha desmenuzado su admiración por él, entre otras cosas, por ser el primer presidente que sabe inglés, ser proyankee y haber puesto los pies sobre la mesa junto a Bush. Son argumentos tan de peso que no sé yo si le han hecho un favor. En todo caso habrá hundido las matriculaciones en Follow Me porque si a ese chapurreo apache lo considera inglés vamos apañados. Hasta yo podría traducir a Shakespeare. A partir de ese tenso prólogo al parecer el chico de don Ruperto ha optado por la vena cómica e irónica que, como todo el mundo sabe, es el terreno en el que mejor se mueve. Recórdemos, jamás lo olvidaremos, el "estamos trabajando en ello, ándale, ándale" o aquel memorable "váyase señor González" de indudable talante democrático. No es de extrañar que haya registrado una empresa familiar para proteger sus derechos sobre la propiedad intelectual; cualquiera pudiera robarle tan egregias citas que, con el tiempo, ilustraran los envoltorios de los dulces adoquines de Zaragoza. No conforme con ello hoy se ha destapado en todas sus esencias. Por lo visto, dice ÉL, quienes critican la foto de Las Azores es a causa de la envidia por no haber estado allí. Sí, sí, como lo oyen. Allí junto a Tonín Blair y el tío George; qué marchón. Como nos conoce el piratón. Muertos de envidia mientras el trío planifica sus matancillas en tierra hostil. Lo de poner los pies sobre la mesa junto a Bush lo achaca a un momento de relajo entre tanta sesuda decisión propia de dos intelectos galácticos ¿Ansar a ti te gusta la hamburguesa muy hecha o vuelta y vuelta? Como quieras Geeooorrrgeee y así sin descanso hasta que pudieron compartir esos minutos de esparcimiento. Estoy corroido por la envidia, eso es lo que me pasa, que no me considero patriota pero no puedo evitar dejar de ser un español ladino y envidioso. Estar junto a Bush, mi más grande sueño, lo siento Angelina, lo siento Leonor, os lo he ocultado para no haceros daño pero yo lo que verdad quiero es compartir los tomates de mis calcetines con este tejano tan simpático y campechano. Ansar ya tuvo la oportunidad de ello y yo creo no merecer menos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Envidia por caer tan bajo y entrar en la historia como unos asesinos ?Ya le vale.

Si hubiera justicia para los genocidas, esa foto no le saldría gratis.