2 de junio de 2006

Salir del anonimato

Me ha costado casi un año pero hoy de tomado la decisión y ya no cabe el arrepentimiento. Alguno podría pensar que mi anonimato respondía a la espera para que prescribieran mis antecedentes penales o la vergüenza de haberme sorprendido a mí mismo en la ducha silbando una canción de Bustamante. También podría optar por el argumento del aluvión de mensajes de mujeres que me ruegan conocer la identidad que se esconde detrás de mi pluma (no voy a caer en el chiste fácil). No es el caso aunque he de admitir que si adjunto la foto de mi Primera Comunión es por, si alguna se anima, que sepa que incluso viví tiempos peores que los que refleja la pequeña foto de la derecha (¿cómo podrá entrar una cabeza tan grande en un espacio tan pequeño?) ¿Qué mayor falta de pudor que enseñar al universo esta instantánea que marca la vida de cada cual? No tengo deudas con el hampa, bueno con los bancos sí, no sé si eso cuenta, ya no bebo desde hace años, dejé de fumar hace la tira, voy al gimnasio a diario, cedo el asiento a los ancianos en el autobús y hasta pago alguna multa que otra. En suma, un asco de individuo; un hombre de orden que si hoy sale de su cómoda madriguera y se expone al escarnio público o al elogio es por un deseo altruista. El mundo no puede permanecer más sin saber de mi existencia. Como soy de natural modesto de momento acoto este anhelo a este país que, desde que perdió la cuota televisiva de personajes de la talla de Paco Porras, Leonardo Dantés, Arlequín, Tony Genil o Tamara y su madre ya no ha vuelto a ser el mismo. Qué razón tiene Rajoy. Alguien debe llenar ese hueco inabarcable de intelectualidad que ha dejado esta simpática tropa y yo estoy dispuesto a poner mi granito de arena en esa ardua tarea. Ya me queda poco por decir, imagino que la estupefacción por la foto ocupará más tiempo que leer estas líneas; tan solo, y esto va en serio, dar las gracias a la buena gente que ocupa parte de su tiempo en leer mis ocurrencias, mejores o peores, más o menos brillantes, pero siempre escritas desde la honestidad con uno mismo y con plena libertad. Gracias también a quien inventó este cacharro porque uno, que lleva casi veinte años ejerciendo el periodismo, sabe que, de una manera u otra, ningún medio convencional, ninguno, permite el libérrimo ejercicio de transcribir lo que uno piensa. Si no te lo prohíben ellos ya procuras autocensurarte tú. En este rincón sí puedo hacerlo y compartirlo y eso, desde luego, es para celebrarlo. Un saludo.

4 comentarios:

paredes dijo...

No te preocupes, que por escribir bien, no te van a llevar a la telebasura como han llevado a otros por cantar mal.Luego sin ser más ni menos que nadie, no creo que rellenes el hueco que han dejado los personajes a los que aludes.La foto de comunión, como casi todas , hechos unos angelitos.

cambalache dijo...

Si es un poco traumática la verdad.

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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