Es una lástima que la voracidad del inevitable best seller de Ruíz Zafón oscurezca otros libros que se intuyen de enorme interés. Un policia jubilado de Alcoy ha publicado 'La paz volátil', una obra de culto que, bajo el subtítulo 'Conferencias sobre el pedo', desgrana con profusión todas las posibles tipologías de nuestras flatulencias. De las suyas no, ya lo sé, que ni se las tira y, en el caso de que así fuera por razones de fuerza mayor, nunca olerían. Faltaría más. Don Enrique Cantos, quédense con este nombre, radiografía con minuciosidad y bautiza con tino el amplio repertorio salido de las profundidades del esfínter. Así nos habla del 'pedo parlante' que define como aquel que después de exhalado provoca en la suegra una duda del siguiente tenor: ¿has dicho algo Marcelino?, el pedo 'Terminator', el 'Imperia'l, el 'Saturday Night', apodos que parecen salidos del Hipodromo de Lasarte, o el mítico 'pedo de fuego', precedente de las armas de destrucción masiva y que a más de uno le ha procurado más de una quemadura en los aledaños del orificio en cuestión y ese característico aroma a pollo quemado que todos conocemos. El jubilado don Enrique se tiene por un gran melómano. Además de Mozart, y en el campo que él más domina, gusta de los pedos secos y rotundos aunque tampoco hace ascos, aunque parezca mentira por hablar de lo que hablamos, a aquellos más agudos y prolongados que suelen acabar casi siempre con los gayumbos en la lavadora. No crean que soy de natural cochino aunque ningún chaval de arrabal que se precie, y yo saben que presumo de ello, puede pasar su infancia y adolescencia sin que la banda sonora de su vida no incluya un cuesco mítico. Yo no iba a ser menos y aunque, ciertamente, no fui su autor sí fui su víctima. Les cuento. La parroquía de mi barrio, una casita baja que lo mismo servía para hacer la Comunión que para hacer pasquines del PCE, era también el centro de reunión de los equipos de fútbol de la barriada. Entre ellos estaba uno compuesto por marroquíes que a mediados de los setenta habían comenzado a llegar y que, con el tiempo, en otra pequeña casa abrieron seguramente la primera mezquita que hubo en Madrid. Una vez a la semana nos convocaban a los capitanes para hablar del calendario, de los horarios, de las papeletas que teníamos que vender para comprar camisetas y balones...etc. El capitán marroquí era un tipo ya hecho y derecho, de barba cerrada, mirada torva y cara de pocos amigos. La delegación del Club de Fútbol Peñabel (compendio del nombre de los barrios Peña Chica y Belmonte) corría a cargo de un servidor y de mi colega del alma Jose el Gallina con quien he compartido a buen seguro las mayores risas que conocerse puedan. Esa tarde, a mi pesar, no fue una excepción. En medio de aquella acalorada reunión de repente tronó un pedo contundente, de los que le gustarían a don Enrique, que segó de inmediato la charla. La vibración del banco de madera fue al menos de grado ocho en la escala Richter. El silencio fue aún más intenso. El Gallina había gestado, sin apenas necesidad de levantar el muslo para prevenir de su gesta, una de los pedos más gloriosos que dio aquel barrio y eso es mucho decir en un lugar en que la dieta mediterránea no pasaba de las judias pintas. Anduvo tan genial con su esfínter como hábíl con su reacción. Aprovecho mis primeras risas para levantarse y dirigir su dedo acusador contra mí que, ya rendido por las carcajadas, me sentí tan indefenso que no pude articular palabra. A ojos del resto de los capitanes quedé como autor de una hazaña que nunca alcancé. Acaso fuera por la falta de integración el capitán marroquí debió tardar años en encontrarle la gracia porque su rostro no demudó durante toda la algarabía hasta el punto que temí que me rebanara allí mismo la cabeza. Esas eran nuestras diversiones. Menos mal que no existía la 'playstation'. No me digan que es lo mismo recordar ésto que lo bien que matabas marcianos.
19 de abril de 2008
UN PEDO DE 'BEST SELLER'
Publicado por
cambalache
en
4/19/2008
1 comentarios
Etiquetas: best seller, libro, pedo
18 de agosto de 2007
COÑAC EN SPRAY
Ya puede usted simular que está afónico o que le canta el pozo una barbaridad para agarrarse un pedo del carajo sin que apenas le vean. Le explico. Ya está aquí el coñac en spray. Como se lo cuento. Se acabó el botellón de Fanta de limón en los conciertos. Si no te venden alcohol dentro del recinto lo llevas en el bolsillo y si te pillan los maromos de la puerta les dices que es fragancia de Chanel 5 para atemperar un poco los sudores del bullicio. El tiempo dará o quitará razones, pero, o mucho me equivoco, o España pasará de nuevo al top ten de los inventos con este cacharro. Yo lo veo a la altura de la fregona y el chupa chups. No sé ustedes. Además el abanico de posibilidades es casi infinito. Por ejemplo, pueden llenarlo de Pippermint y lo puedes utilizar para hacerte un cóctel en el paladar enjuagándote la boca o como Reflex si te haces una torcedura de tobillo cuando vayas ya todo cocidito. Por no hablar del pico que te ahorras en carajillos. Pides el cafelito y cuando el camarero se dé la vuelta por la sacarina le enchufas una dosis de brandy. Ya puestos podían sacar al mercado la versión kalimotixo en tamaño extintor. Abres las fauces y el colega te entoliga una descarga sobre la campanilla. Por facilidades que no quede. Otra prestación que se me ocurre es la de exterminador de hormigas y cucarachas. Quizás el efecto pulverizador no sea mortal contra estos bichos pero por lo menos se vuelven alcohólicos y les jodes la vida. A veces me doy miedo cuando me pongo a pensar. Palabra de honor.
11 de julio de 2007
PEDOS DE VACA

No se lo pierda. Ahora quieren poner a las vacas a plan. Una especie de operación bikini vacuna orientada no a que los animalitos puedan presumir de body y tirarse al sol como todo hijo de vecino en estas fechas sino a que sus potentes flatulencias no perjudiquen al planeta. Ya saben que los pedos de las vacas son peligrosísimos aunque no te den en la cara. En ese caso son mortales tanto por el hedor como por el impacto. Dicen los sabios que su proporción de metano es más contaminante que el rally Paris-Dakar (bueno lo digo yo por exagerar y hacer la gracieta). Quien lo iba a decir cuando las ves pastando tan tranquilas y bucólicas. Pues no se fíe. Con una manada de ellas te montas una guerra química en un periquete. Esperen que el tito Bush no cambie a sus recios marines por unas terneras en cuando valore el poder letal que emana de su ojazo del culo. Para luchar contra esta amenaza un grupo de científicos británicos se ha puesto manos a la obra. No quiero decir que se dediquen a cocinar acelgas y pescadilla cocida para las vacas. Están tratando de cambiar los compuestos del forraje para que su ingesta no genere metano en el estomágo de los animalitos. Habrá que ver si les gusta a ellas que le cambien su hierba de siempre por unos matorrales con sabor a biomanán. En Nueva Zelanda, algo más modestos en sus pretensiones, han empezado los experimentos con las ovejas. Y aseguran que les va bien. Habría que preguntar a las ovejas. De todos modos no niego el deterioro que supone para la tierra las flatulencias de vaca pero también hay que ver los aspectos positivos. Con la cantidad de gas que genera una vaca también puedes ahorrarte el camping gas de estas vacaciones o recargar el mechero sin necesidad de acercarte al estanco. Si es que siempre nos fijamos en lo malo.
Publicado por
cambalache
en
7/11/2007
4
comentarios
Etiquetas: contaminación, pedo, vacas
1 de abril de 2007
Ventosidades de vaca
Qué fácil es culpar a quien no se puede defender. Ahora resulta que un pedo de vaca es más contaminante que un autobús de gasoil. Vamos que si a usted le pilla un atasco dé gracias. Todos esos humos no son nada. Mucho peor sería que se topara con un par de vacas cruzando un paso de cebra al tiempo que se tiran un cuesco. Todo un ataque químico en toda regla.
Para que se hagan una idea, entre cagadas y pedos emiten los mismos gases que si se hace un viajecito al chalet de la sierra. Unos cincuenta kilómetros más o menos. Y encima a lomos de la vaca tardaría usted mucho más. No lo olvide. Bien es cierto que el coche la única relación que le podemas encontrar con la gastronomía es cambiarle al aceite mientras que al animal le podemos sacar de los costillares unos estupendos chuletones. Cada cosa tiene su aquel.
No es la primera vez que responsabilizan a las vacas del calentamiento. No querran que expulsen las ventosidades a bajo cero. Ni que fueran Walt Disney. Todos sabemos por experiencia, y el que lo niegue miente, que las flatulencias siempre van acompañadas de un tibio hedor ¿Quién, en su tierna infancia, no se ha tapado con las sábanas para comprobar su competitividad en estas lides? ¿No dicen los libros de autoayuda que debemos conocernos a nosotros mismos? Pues eso.
Claro que los nuestros no contaminan. Como somos quienes hacemos los estudios es más cómodo acusar a las vacas. Ahora quiero ver cómo las defienden aquellos que van a los pueblos y contemplan sus boñigas con el mismo éxtasis que si vieran la Piedad de Miguel Ángel imbuidos de un espíritu bucólico y campestre que no comparto. Una mierda es una mierda aquí y en la Conchinchina.
Publicado por
cambalache
en
4/01/2007
1 comentarios




