26 de diciembre de 2008

UN MALDITO 'GAFAPASTA'

A partir del lunes seré uno de ellos. Sin me ven por la calle y no me hablan lo entenderé. Vaya en mi descargo, si algún atenuante existe para tamaña vileza, que me ha costado tanto decidirme como cuando me dan la carta en un asador. Aún así no hay excusas. Dentro de unos días pasaré a ser militante de la secta de los 'gafapasta'. Y lo peor es que sólo tengo el fin de semana para ponerme al día en las modernidades más rabiosas. Yo que me quedé estupefacto con el diseño de la fregona y que la última música que adquirí fue la discografía completa de Perlita de Huelva.

De todos modos, les diré que ha sido probármelas y, en vez de pedir el precio, le he soltado al óptico una cita de Marcuse. Tienen como un efecto mágico. Es más, parece demostrado que es imposible el visionado de una película u obra fílmica (me tendré que empezar a acostumbrar a un nuevo lenguaje) que no esté subtitulada y que se empañan en cuanto intentas leer los créditos de un largometraje español. Almodóvar, Medem y poco más.

Lo cierto es que me quedan de lujo aunque esté mal que lo diga. Tan cierto como que en el arrabal de mi adolescencia a un tipo como yo le hubieran durado esas gafas lo mismo que el bocadillo del recreo. Ahora es muy distinto. Vivo en el barrio de Madrid con mayor densidad de 'gafapasta' por metro cuadrado. Hasta en un diario se ha acuñado el término 'latinero' para definir a estos jovenzuelos que, en su inmensa mayoría, son actores, artistas plásticos, músicos o diseñadores aunque sólo lo sepan ellos. Si creen que este comentario destila cierto resentimiento sepan que aciertan.

Quienes ya tenemos tantos trienios como para que vayan pensando en ponernos una placa en el inmueble estamos hasta el gorro de ellos. Cuando tengo que sortear sus vanguardistas potas y aguantar aunque no quiera sus estridencias es cuando me doy cuenta de dos cosas. De los años que tengo y de que eso del nacionalismo a veces no debe ser tan malo. Viva La Latina libre de 'gafapasta'. Menos yo, claro está.

4 comentarios:

Rubén Regalado dijo...

odio a los gafapastas! pero contigo haré una excepción, sobre todo porque cualquier día me peude pasar a mi pero por favor, no empieces a escuchar música indie indulgente por diossssssssss

cambalache dijo...

No te preocupes; yo no salgo del flamenco hace años

paredes dijo...

Mirad si estoy atrasado, que nunca había oído ese dichoso nombre.
¿Eso es malo?

cambalache dijo...

Para nada. Ni siquiera sé si es un vocablo muy extendido fuera de estos andurriales postmodernos en los que sobrevivo. En todo caso, no está aceptado por la Real Academia. Un saludo amigo