7 de diciembre de 2008

¿NO SE HABÍA MUERTO FELIPE V?

No doy crédito. Hasta la fecha he convivido con esta imperdonable laguna histórica. Y yo sin enterarme. Gracias al diputado Joan Tardá he visto la luz. Digo que pensaba que el rey Felipe V andaba fiambre años ha y, sin embargo, debe andar congelado como Walt Disney o las croquetas Findus. De otra manera no se entiende que Tardá diga que al gritar eso de 'muerte al Borbón' se refería a este monarca y no a nuestro Juankar I El Campechano. Su señoría, al calor de esta escuela del 'lenguismo desbocado' que abandera Pedro Castro, acabó así un mitín en contra de la Constitución. Todo un héroe. 


Lo digo porque debe ser de lo más sacrificado estar en contra del sistema y tener que cobrar una holgada nómina de ese execrable Congreso donde se dan canapés para celebrar la Carta Magna. El fin justifica los medios. Sobre todo cuando son económicos y altamente generosos. No critico que se quiera hacer la revolución desde dentro. Sólo que es más confortable hacerla pisando moqueta que echado al monte. Y es que llueve (mucho por cierto) sobre mojado. 

Los zagales de Ezquerra, público a quien enardeció el diputado con la soflama, son los mismos que en un alarde democrático sólo equiparable a dejar elegir al comensal entre carne o pescado, pidieron en la calle el cierre de la cadena COPE. Eso sí que es ser progresista. Bueno, eso y que, por supuesto, el pañuelo palestino te haga juego con los vaqueros desgastados de marca. Me aburre tanto el nacionalismo que sólo la irritación que me provocan estas 'pijiposes' evita que me haya echado una cabezada antes de terminar estas líneas. 

Cuento, cuando viene al caso, una anécdota significativa de este catetismo presuntamente ilustrado que, por supuesto, no hago extensivo a todos los militantes o simpatizantes independentistas. Aunque les duela más la indiferencia que la feroz oposición sepan que, por mi parte, como si someten a referendo la autonomía del condado de Vilanova i la Geltrú. 

Digo que hace años, en mi primera visita a Barcelona, intentaba junto a un par de amigos ligar con unas jóvenes diferenciales cuando, tras interesarse por nuestros apellidos por ver si el linaje se correspondía a la grandeza de la nación,  acabaron por renegar del centralismo asfixiante e imperante. Al parecer, en Barcelona se vendían más coches que en Madrid pero se retenían las matriculaciones para que la capital catalana no figurara antes que Madrid en este apasionante ránking. Sin duda intolerable esa repugnante opresión. Ya sé que la hubo, y mucha, durante la larga etapa del fascismo. Pero Franco murió hace más de treinta años. Felipe V, salvo que Tardá demuestre lo contrario, hace todavía mucho más tiempo.

Si alguien cree que esto es una descalificación genérica hacia una ideología que me parece totalmente respetable, igual que me parece susceptible de ser criticada, vendrá también a reafirmar esa teoría sobre lo provinciano que resulta estar todo el día hurgándose en el propio ombligo. La estulticia, como la justicia o los derechos, no conoce fronteras. 

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Doy fe de la anécdota de las matrículas, ya que yo era uno de los dos amigos que acompañaban al Sr. Temprano en su iniciático viaje. De la pensión donde nos hospedamos, mejor no hacer memoria.

cambalache dijo...

A pesar de no querer hacer memoria, uno jamás olvidará esas pensiones ni la de Donosti con aquella escobilla con la que, según el tercer amigo en discordia, él "jamás se lavaría los dientes". Qué buenos tiempos. Tampoco los de ahora son malos. Un abrazo fuerte

Juan dijo...

De un tiempo a esta parte todo el nacionalismo periférico o independentismo es cateto, incluso para la progresía. A saber: Querer que ENDESA no fuera enteramente alemana era un patriotismo cateto, dejar que Lukoil se haga con el 20% de algo que yo privaticé es vender a la Patria. Que Tardá diga esas tonterías es para que deje el escaño, que Losantos clame por la abdicación del Rey es de lo más moderno y libertario. Que los rótulos de los comercios estén en catalán y español es vivir en una dictadura, que se grite "Pujol, enano, habla castellano" es gracioso, ocurrente e inteligente. Mientras que una determinada marca gobernaba en Navarra nadie se daba cuenta de los beneficios fiscales del territorio donde muchos van a depositar sus cuentas. Ahora que esa marca no gobierna con el partido local, ahora hay que revisar la Constitución para eliminar los privilegios de vascos y navarros. Que unas chicas pijas nacionalistas te pregunten tu apellido para ver si pueden mezclar su flujo con el semen de uno es una catetada y un signo de delirio nacionalista, que a los inmigrantes se les imponga un contrato de integración el más claro ejemplo de modernidad.

Quede claro que ni soy vasco ni catalán ni gallego. Que propugno que si todos tuviéramos la posibilidad de aprender y hablar, si se quiere, las tres lenguas cooficiales muchos mitos nacionalistas se vendrían abajo. Pero con lo que no puedo es con la manía progresista de lo políticamente correcto.

paredes dijo...

Izquierdosos independentistas según ellos,hace unos añitos ya, estaban en Gerona con su tenderete y estuvimos hablando bien en castellano.Oye tu, cuando dimos unos palos a la cosa nacionalista, los tipos se ponen a hablar en catalán.Nada de razonar.....cortar el diálogo fue lo suyo.
No me molan los nacionalistas periféricos ni nazionalistos del centro.