1 de septiembre de 2008

¿QUÉ HAY DE NUEVO, VIEJO?

¿Qué? ¿Ya le ha preguntado al jefe qué tal las vacaciones aunque le importe un huevo? ¿Se ha tomado el primer café en la máquina? ¿Ha bajado por tercera vez a desayunar? ¿Le ha dicho a Bermudez que está más pálido que cuando se fue? ¿Le ha dejado caer Puri con aire displicente aquello de 'y vosotros al pueblo como siempre'? ¿Le ha restregado el gerente su crucero por el Nilo? Bienvenido a septiembre. Feliz año nuevo. Es lo que tiene irse. Que luego uno tiene que volver. Por eso yo ando por aquí todo el año. De vacaciones frente al ordenador. Muy triste pero sin riesgo de salmonelosis. Es la penitencia que tenemos los escritores de culto. Luego parece fácil soportar el peso de la púrpura, la concesión de galardones, las entrevistas con las televisiones internacionales o las invitaciones a impartir conferencias en las mismas universidades que Aznar, pero, mientras tanto, aquí está uno. La única licencia que me permito es escribir en bermudas y tomarme un tinto de verano entre epíteto y metáfora. Como ven, un completo desgraciado. Cuando pienso en lo bonito que debía ser estar en agosto tumbado a la bartola en el capó del coche ante la falta de espacio en la playa me doy cuenta de lo que me pierdo. Lo cierto es que uno es de poco viajar. Es la única manera de que no te pierdan las maletas. Más que sedentario me tengo por contemplativo aunque no obsta para que, alguna vez, me haya sumado a la moda de los deportes de riesgo. Sin ir más lejos, algunas retransimisiones de los juegos olímpicos las he visto mientras me freía unas criadillas aun a riesgo de que se me quemaran. Así es uno de imprevisible. También he practicado el rafting en la bañera haciendo remolinos en el agua con la mano. Pasé un miedo tremendo la verdad. El puenting, sin embargo, lo ejercito con mi sultán cuando no tengo ganas de bajar a la calle y le descuelgo desde el balcón con la correa para que miccione. Ya sé que no es lo mismo pero menos da una piedra. Bueno, lo dicho, que resignación y buenos alimentos que trabajar es muy bonito. No haga ni caso a Pocholo.

4 comentarios:

Chío dijo...

Este es uno de los pocos días en que me "alegro" de ser una opositora castigada sin vacaciones... Y me da incluso igual aquello de "mal de muchos, consuelo de tontos"

txilibrin dijo...

Con voz de mariachi: "Si será malo trabajar, que te tienen que pagaaaaaaaaaaar"

Con eso lo digo todo, ¿no? jajajaaa

Yo no me he ido de vacaciones en verano, soy de las que se suele ir cogiendo semanitas sueltas durante el año para hacer viajes. Así que no tengo síndrome postvacacional, lo que sí tengo, es un cansancio del demonio, pero bueno... Y encima, sin jornada intensiva...

Cambalache dijo...

Buena suerte Chio y gracias por tu visita

Rubén Regalado dijo...

uy yo tampco me he ido de vacaciones pero no ha sido elección sino obligación. si hubiera tenido igual tampoco me habia ido, pero me habria gustado poder elegir eso si