17 de septiembre de 2006

¡Yupi, puedo ser modelo!

¡Qué subidón! Me acabo de enterar y todavía no me lo creo ¡Me aceptan! Ya no soy un gordo seboso con la papada plegada como el acordéon de María Jesús . Qué va. Ya puedo ser modelo. Cincuenta y seis kilos de mínimo para un metro setenta y cinco de altura. Ese es el reto. Sobrao vamos, sobrao, sobrao y requetesobrao. Y porque me dio por ir al gym y he perdido lorza que si no, casi casi, de mi escultural cuerpo salían dos modelos con esa masa corporal que lo llaman (usted y yo sigamos con lo de michelines). Me quedé en 103 como el coñac, a nueve de la marca, pero ahora mi barriga ya no se asemeja al Mulhacén sino a un leve y juguetón bache que me palpo con delectación. Quién me lo iba a decir a mí. Mañana me planto en el casting de la Pasarela Cibeles con el último grito de la línea Sepu. No sé si optar por zapato marrón de rejilla y calcetín gris, algo clásico quizás, o sandalía nazareno con calcetín tenís Roland Garros, demasiado atrevido acaso. También puedo encomendarme al 'espíritu Cachuli' y sujetarme los pantalones con las axilas. Pobrecillo, a saber cómo le delinean la raya de los zaragüelles (vais, vais, al diccionario) del uniforme de presunto choro. Tengo más claro los complementos. Mariconera con cierre metálico dorado no me la quita nadie. No sé si combinaré con un cordón de plata y pulserón a juego provisto de chapa con mi nombre grabado. Demasiado 'ostentóreo' se me antoja. De todos modos, soy persona abierta y me dejaré hacer. Que viene Agatha y me pone sendos globos de colores a la altura de los huevecillos, bien está, que vienen los de Chanel a colocarme un casquete tipo Jackie Kennedy, adelante, que llegan los de Rupert y me colocan unas extensiones-bucles Shirley Temple, no problem. Soy una 'victim fashion' total, total, total. Todavía no he dado el salto al piercing porque me da un poco de grima, pero, cuidadín, que cuando yo me pongo me salgo y capaz soy de colgarme la aldaba del castillo de Manzanares en el mismísimo prepucio. Los 'tatus' no se me resisten. No sé si ponerme en mis poderosos biceps un 'Amor de madre' o resultara demasiado transgresor aunque a Bono seguro que se le caían las lágrimas al evocar a Blanquita y a sus legionarios. Estoy de los nervios. He tirado de fondo de armario y tengo múltiples opciones. Casi peor. Más difícil elegir. Si me decido por ser modosito podría desempolvar el polo azul marino ribeteado en el cuello con los colores de la bandera de España. Es mono la verdad y podría acompañarlo con jersey de pico Lacoste rosa fucsia colgado tontamente sobre mis delicados hombros. Pantalón de pinza, naúticos y foto de Acebes en la cartera y andando. Demasiado Pocholo y Borja Mari. Nada, nada. Qué coño. Yo moderno y enrollado ¿Qué son cuarenta tacos? (alguno más, pero no seamos tocapelotas). Ya lo tengo. Camiseta hecha jirones de algún grupo musical ruidoso y alternativo, nada de Mocedades ni el Nuevo Mester, no sé, alguno de estos vanguardistas y rompedores, La Oreja de Van Gogh o Café Quijano se me vienen a la cabeza, pantalones de mil colores heredados de los sobrinos de Rigoberta Menchú, flauta dulce que me pediré prestada a mi sobrino y algunos piojos que tendré que espolvorear sobre el lomo de mi sultán para que no me llamen burgués de mierda. Cualquiera le lleva limpio. Menudos son los revolucionarios sector Calvin Klein. Tengo más complicado lo del pelo aunque ayer compré el recambio de una Vileda y a lo mejor me apaño. En fin, no voy a darle más vueltas. Si voy a ser 'top model' aunque sea de trajes regionales que piensen mis estilistas y yo a ensayar el paso sobre la pasarela. Me inspiraré en mi época bolinga cuando las piernas se me cruzaban solas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya está bien de pluriempleo joer, deja algo para los demás.Las nenas de Cibeles están mosqueadas y en plan contestatario.Como te pillen te abofetean por exceso de masa corporal.

cambalache dijo...

No están las pobres para mucha bofetada. Unos callos las vendrían bien