12 de septiembre de 2006

Piernas cruzadas

Tanta cumbre de seguridad, tanta conferencia, tanto estudio sociológico y tanta gaita pa' na. Tomen nota de las chicas de Pereira que, estoy seguro, acabarán con las pandillas de delincuentes de su municipio en un plis plas sin tanto ruido ni tanto despliegue internacional. Es cosa de pensar más y pintar la mona menos. La táctica es sencilla. Si delinques no pillas. Viene a ser un remake del 'si bebes no conduzcas' en versión copulación marital. Es decir que si al machito le trincan en flagrante delito cuando salga a desfogarse encontrará a su churri en huelga de piernas cruzadas y tendrá que ir a aliviarse a otro sitio con los pantalones a media asta. La brillante idea ha surgido entre un grupo de jóvenes esposas colombianas, de entre quince y dieciocho años, hartas de que sus maridos hagan el bandarra. Y les han tocado donde más les duele o, mejor dicho, como sigan así no les van a tocar en ningún sitio. Una encuesta realizada entre este censo de energúmenos refleja que su principal afición es follar. Un dato que evidencia que los tíos puede que sean eso, unos energúmenos, pero de gilipollas no tienen nada. Qué mejor decisión que amenazar con cerrar el grifo al sediento para que acceda a nuestros deseos. Ellas temen que un día les maten y se queden viudas y con los hijos sin sustento. Por ello están dispuestas a lacrarse si con ello estos pendejos se arrepienten y se reconducen. No crean que cometen sus tropelías por dinero, qué va, lo hacen para impresionar y creerse los más machos del lugar. Eso sí, como sigan en sus trece, lo de machitos lo van a tener que demostrar quemándose los huevecillos con un soplete o, en cualquier caso, con alguna hazaña absurda fuera del hogar. O trabajo decente o abstinencia sexual al menos con la santa. Claro que, como no podía ser menos, nada es perfecto. Algunos habrá con trienos y labores confensables en trabajos de bien que vean en esta disyuntiva una salida para evitar el trajín sesuá y se metan a delincuentes. Y viceversa; mujeres hartas de sus maridos, las más, que rueguen cada noche para que no dejen de ser unos choros.

2 comentarios:

paredes dijo...

Eso me suena a unas mujeres de no me acuerdo dónde, no se si en la Grecia antigua o en algún imperio parecido,que para que no estuvieran constantemente guereando sus maridos , hicieron huelga de sexo.

cambalache dijo...

No lo sabía