16 de septiembre de 2006

El efecto patochada

Llevo sobre mis espaldas más de diez años de experiencia en la comunicación dentro de la política. En este mundillo la palabra consigna, o mensaje fuerza para los más refinados, está a la orden del día. Te levantas una mañana, te tomas el café y el donuts y miras en el pizarrín que toca hoy. No sé si será ya la costumbre o lo mal que lo hacen algunos, más bien lo segundo, pero la hueles a kilómetros vista. Acebes lo hace pésimo. El hombre, con ese gracejo que le caracteriza, va regando los medios con la chuletilla que le han facilitado los popes comunicólogos de la calle Génova. Efecto llamada, efecto llamada, efecto llamada. Que no se me olvide. La llegada del barco a Canarias con más de doscientos paquistaníes ha sido la excusa para que don Ángel se explaye y repita como un loro la lección del día. Esto es consecuencia del efecto llamada del gobierno Zapatero. Esto es consecuencia del gobierno Zapatero. Zapatero, Zapatero, culpable, culpable. Esto es consecuencia, si me permite terciar y si no también, de que los descamisados de la Tierra están hasta los cojones y los ovarios de no tener nada que comer mientras a mi sultán le compro carne picada para darle un homenaje. Hartos de no tener dónde vivir mientras el señor Zaplana se pasea por la terraza de su ático de chiquicientos metros cuadrados, hartos de que les restrieguen la opulencia de Occidente y nos la quedemos sólo para nosotros. El único efecto llamada es la brutal injusticia que maneja el mundo. Usted señor Acebes lo puede llevar al terreno doméstico a ver si le saca alguna rentabilidad como si fuera un fondo de pensiones, pero la realidad es que esta gente desgraciada también está harta de viajar hacinada en un cayuco o en las turbinas de un barco mientras Agag y su esposa Ana se tuestan en la proa o en la popa del yate de algún ricacho. Es un ejemplo entre miles. A usted, señor Acebes, y a la mayoría, seamos ecuánimes, les importan una higa los inmigrantes. Su interés es proporcional a los réditos que puedan sacar ante las urnas. No sabe lo estomagante que resulta esta transacción electoral. Hablar, como usted lo ha hecho, de 'destino preferencial' en referencia a España y la llegada de inmigrantes como si en vez de un drama social fuese una oferta de Viajes Halcón estomaga. Bien es cierto, don Ángel, que cuando la irritación se hace costumbre escuece mucho menos y con ustedes ya se ha convertido en eso, en un hábito mezquino. Los comunicólogos del PP también se han puesto poéticos. Zapatero ha convertido España en un imán para los inmigrantes ilegales. Qué bonito. Qué metafórico ¿Por qué es ilegal una persona y no encender puros con billetes de quinientos euros? Señor Acebes, el 'efecto patochada' de sus lúcidas opiniones es un insulto a la inteligencia y, a pesar del contexto en el que usted se mueve, le prometo que hay gente a la que todavía le queda algo. Lo suficiente para desenmascar a los ventajistas de las política que se suben al cayuco o al monopatín con tal de tratar de erosionar a un gobierno sin importarle si hay soluciones a los problemas de fondo. Basta con que haya carroña.

1 comentario:

paredes dijo...

Estos loritos, ya sabemos de lo que van y lo que quieren.El problema es que hay demasiadas personas que les rien la gracia, aunque estén explotados por ellos.