14 de agosto de 2006

Don Manuel se pone rumboso

Don Manuel Fraga, ese hombre, ve con buenos ojos que uno de sus pupilos, Alberto Ruiz Gallardón, haya casado a dos homosexuales. Uno podría pensar que, a ciertas edades, se está de vuelta de todo e incluso que el ocio estival propicia la reflexión frente a la contumaz intolerancia que ha caracterizado a la derecha en este asunto. A tanto no llega el patrón honorífico del PP ya que su argumento se alimenta de las fuentes jurídicas, enrevesadas y formalistas, y no de la indiscutible igualdad de derechos de las personas. Tampoco es cuestión de pedir peras al olmo. Lo que si ha dejado claro Fraga es que el homosexual nace y no se hace y que es muy diferente. "Hay que serlo, ha dicho don Manuel, para preferir a un hombre con bigote antes que a una guapa señorita". Ahí le tienen. En plena forma, con sus chascarrillos incluidos. Dice que él no iría a una ceremonia gay para evitar confusiones. Se supone que políticas y no de orientación sexual ya que, a estas alturas, demostrado queda que don Manuel es un ejemplar casi único de macho ibérico capaz incluso de bañarse en Palomares años ha para demostrar que el agua estaba como los chorros del oro. Capaz también, o eso decían, de que el Estado le entrara en la cabeza. Claro que eso fue antes de que se desintegrara debido a las hordas socialistas y filocomunistas. Ahora que se debate la confesión de Gunter Grass sobre su filiación a las SS en edad adolescente acaso podríamos evidenciar los dobles raseros que mueven la pluma y los comentarios de algunos. Los palmeros de la derecha se han tirado a la yugular de Grass por ser la voz de la conciencia crítica de Alemania y por sus simpatías izquierdistas; lo de menos es si era de las SS o de los boy scouts. No tengo claro si ese secreto que ha guardado el autor alemán es tan grave como lo pintan, desde luego no es para presumir, pero de lo que no tengo duda alguna es que la adolescencia quizás no sea la etapa de la existencia más elocuente para diseccionar la actitud vital de cada cual. Sin ir más lejos, yo, con quince años, practicaba la política llavero-comunista y no me creía del todo lo de la madre URSS como el paraíso de la igualdad pero casi casi. Años después tan solo me quedo con la ensaladilla, los filetes y, por supuesto, la Sharapova. Sin embargo, los mismos que hoy atacan son los que reniegan de la memoria histórica del solar patrio. Está muy mal que Grass fuera de las SS con quince años pero, al parecer, está muy bien ser ministro de una Dictadura ya talludito y, se supone, que con dos dedos de frente. Don Manuel, a quien los suyos siguen reverenciando y haciéndole la ola en los unánimes congresos del PP, ocupaba una cartera cuando el asesino régimen de Franco ejecutó al dirigente comunista Julián Grimau. No seré yo quien ponga sobre la mesa excusas para los resentimientos pero la historia no la he inventado yo, la hicieron otros. Por tanto, que cada palo aguante su vela. Yo no dudo de la capacidad de reconversión de cada cual; ahí está Jose hecho un democráta de casi toda la vida ¿Acaso sus veleidades periodísticas de la juventud en la que ponía en entredicho la Carta Magna han supuesto un handicap para que la Constitución, como el Estado en el absolutismo, sea él? Qué va. Pues eso.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Lo políticamente correcto para ellos , es la metamorfosis de Moa, Losantos, Piqué etc.Los otros son apestados.Ley del embudo, vamos.