La lección de solidaridad de los bañistas de la playa canaria de La Tejita ha venido a ser como encontrar un pequeño diamante entre un inmenso patatal. Un suboficial de policía de una población cercana, tan acostumbrado al desembarco de cayucos como usted o yo al aperitivo del domingo, aseguraba haberse emocionado por la actitud de niños, ancianos, hombres y mujeres que se pusieron de inmediato manos a la obra sin esperar resolución alguna o llamada telefónica de nadie y sin que ninguno de los presentes tuviera derecho a veto para ayudar o no a esos pobres subsaharianos. Es decir, todo lo parecido a la ONU fue pura coincidencia ¿Por qué si somos tan buena gente nos tienen que mangonear siempre los mismos ineptos, los mismos palurdos o semejantes imbéciles? La ciudadanía ha dado lecciones que cualquiera con dos dedos de frente, quizás sea mucho pedir en algunos, hubiera anotado entre sus libros de cabecera para aprender que, cuando se necesita, la gente de bien está en su sitio. Ni sus teléfonos comunican ni silban mientras observan el cielo ni miran para otro lado como quien oye llover. Decía el mismo policía que fueron ellos mismos quienes tuvieron que entregar a los bañistas guantes esterilizados por si alguno de los llegados a la playa estaba enfermo. A la gente le traía al fresco; sólo se esforzaba en taparles con sus toallas, en trasladar en sus coches a los más delicados de salud, en proporcionarles sombra con sus sombrillas, en darles su agua y el almuerzo de un día de playa que se convirtió en una fecha señalada de la solidaridad. Gracias a todos aunque no os conozca, gracias porque, en estos días de barbarie, cuesta mucho reconciliarse con los seres humanos. Vuestro ejemplo lo ha conseguido y hoy ha sido un día mejor que ayer y eso, en estos tiempos, es todo un lujo.
31 de julio de 2006
Que aprenda la ONU
Publicado por
cambalache
en
7/31/2006
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1 comentario:
Me sumo a esas gracias a los bañistas y de paso a tí por poner esta buena noticia.
Pero que no nos olvidemos que los problemas siguen, y que las riendas del mundo están en malas manos
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