Ando estos días tan desbordado de trabajo que he intentado entrevistar a una mosca que merodeaba por el despacho para no perder las costumbres periodísticas y que septiembre no me pille desentrenado. Lo bueno que tiene este asueto es que uno tiene tiempo de escudriñar por el mundo a golpe de 'click'. En éstas andaba cuando, gracias a una pequeña reseña casi oculta, he podido conocer algunas costumbres del pueblo malayo. Qué bonito es el saber. Pues resulta que el Departamento Nacional de Inscripciones de este país ha publicado una lista de nombres que no pueden ser utilizados a la hora de bautizar a los niños. Ríanse de las Jennifer Vanessas o los Borjamaris; allá no se andan con moñadas. En el edicto onomástico ahora vetado figuran Hitler, Perro Apestoso o Cero Cero Siete. Sí, claro, ahora soy yo el que me pongo de pegamento hasta arriba y no ellos ¿verdad? Pues no. Todo tiene una explicación, bueno casi todo, pero hoy no toca hablar de política ni del PP que no es lo mismo necesariamente. Esta costumbre obedece a que, según los hábitos ancestrales de algunos grupos, si se les ponen nombres desfavorables a los bebés se espantan a los demonios y a los malos espíritus. Así nos podíamos encontrar, al pasar lista en un aula, con escolares como Chow Tow (Cabeza Apestosa), Sor Chai (Loco de Atar), Ah Chwar (Víbora) o Khiow Khoo (Jorobado). Seño, seño, que Cabeza Apestosa me ha tirado de las coletas; diga que no que ha sido Loco de Atar. Inmenso. No todo iban a ser vocablos poco edificantes; por ejemplo también los malayos bautizaban a sus hijos con el nombre de Woti que suena a perrillo faldero y que se traduce como Coito. La prohibición también incluye a animales, frutas o verduras y la inclusión de números en el carnet como 007. La verdad es que tenían que publicar el censo de Malasia porque se iba a convertir en un best seller y unas risas nos íbamos a echar. No sé si habrá realeza en ese país pero con la retahíla de nombres que les ponen a los infantes y demás currantes de la aristocracia, en versión malaya no dejaría de tener su gracia. El excelentísimo conde Apestoso, Jorobado, Loco de Atar y Gilipollas de Mierda. No está mal. Lo ponen en una tarjeta con el escudo heráldico y quedaría monísimo.
1 de agosto de 2006
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