La edad no perdona. Castro ha celebrado el Día de la Rebeldía Nacional con un discurso de poco más de dos horas que, para su media, es nada competitivo e incluso deshonroso. Las arengas del comandante solían comenzar los lunes y a eso del miércoles a media tarde tomaba el primer sorbo de agua para proseguir. Claro que el mandamás cubano va a cumplir los ochenta y eso lo nota hasta él. Ya se pegó aquel tortazo impresionante que imagino despertaría la misma risa al tío Bush que a Fidel cuando su enemigo se atragantó con la galleta. Así son ellos, como chiquillos. Amo al pueblo cubano, visitar la isla, aun por pocos días, fue para mí una experiencia inolvidable. Sus gentes joviales a pesar de las estrecheces, su ritmo, su filosofía de la vida, su música, sus paisajes, su belleza. Por ello les deseo lo mejor y desde hace muchos años la mano dura del comandante dejó de ser un beneficio para su pueblo. Jamás pondré paños calientes a los gobiernos que olvidan la libertad en la trastienda de su poder pero tampoco olvido la genésis de los capítulos de la historia. Decir que Castro y Pinochet son lo mismo es, simplemente, una falacia porque el primero se levantó en armas contra una cruel y detestable dictadura, la de un Fulgencio Batista que había convertido su patria en el burdel caribeño de los americanos, y el segundo lo hizo contra un gobierno legítimo y democrático que presidiera Salvador Allende. Querer comparar a Cuba con las democracias occidentales en sus márgenes de tolerancia y bienestar es otra tergiversación interesada. No es de rigor querer cotejar el nivel de vida de la isla con el de Suecia; sí lo sería
hacerlo con los países de su entorno pero sí así fuera, si tomáramos como ejemplo Haiti, Cuba saldría beneficiada y eso hay gente que lo considera intolerable. Que la revolución tuvo sus logros es innegable, tanto como que tuvo defectos y que su perpetuidad sólo ha conseguido que hoy Castro sea un obstáculo y, lo que es peor, que el futuro esté plagado de incertidumbres. Jamás defenderé a un gobierno que mantiene en la cárcel a disidentes de la palabra y la idea, que mantiene las ejecuciones dentro de su ideario y que no da la palabra a los ciudadanos de una manera plena y transparente. Cuando me refiero a la falta de libertad y a la pena de muerte lo hago extensivo a todos los países y a todos los gobiernos incluso a aquellos que se tienen por democráticos y que fríen en la silla a los reos o asfixian a una isla para buscar su ruina y luego quieren culpar de todo a quienes la gobiernan. Con motivo de los últimos fusilamientos del régimen castrista, un periodista patrio ya talludito y siempre beligerante contra Castro, a menudo hasta el bochorno ajeno, arremetía con toda la razón contra esta barbaridad. Lástima que los raseros sean tan dispares en función de quien comete la tropelía. En septiembre de 1973 el mundo entero, incluido el Vaticano, clamaba contra los que fueron los últimos fusilamientos del franquismo. Por aquel entonces, si escudriñas en las hemerotecas todo fue silencio incluso por parte de quienes, según el autor, así consideran la obra. No me gustan las dictaduras, pero no me gusta ninguna. Otros me recuerdan aquel dicho del todos somos iguales pero algunos más iguales que otros. Lo dicho, que todo salga bien después de Castro y a los cubanos, y las cubanas por supuesto, suerte y gracias por ser cómo sois.
26 de julio de 2006
La síntesis de Castro
Publicado por
cambalache
en
7/26/2006
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2 comentarios:
He estado bastantes veces en la isla, conviviendo con el pueblo cubano, nada de hoteles, y estoy de acuerdo con tu percepción sobre ella.El tema es largo, pero dejémoslo ahí.
Hi! Just want to say what a nice site. Bye, see you soon.
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