
Si buscan a estos dos tipos en edad de prejubiletas de vacaciones en Marina D'Or no se molesten. No les veo yo siguiendo el baile de los Pajaritos al compás que marca la animadora cultural del hotel. Qué tíos. Caí ayer noche en su concierto gracias a un pesebrillo de gratis de esos que trincamos a menudo los periodistas y que tanto criticamos a los políticos. En qué bendita hora fui amiguetes. Dos horas de energía, de categoría, de entrega y de un talento inconmensurable. Las comparaciones son tan odiosas como evidentes y después de babear ante este inmenso concierto de lo que queda de The Who (la pareja más sustancial ciertamente) debería haber grupos, algunos españoles millonarios en ventas, que bien pudieran optar por tomarse un año sabático y escardar cebollinos a ver si hallan sus verdaderas aptitudes y hacen examen de conciencia. Viene a ser como comerte un 'sanguiche' de chopped o ponerte ciego de caviar de Beluga. Por supuesto esto no es una erudita crítica musical, sólo pretende ser una loa a estos tipos y a muchos otros que, con la suficiencia de la modernez malentendida, algunos, incluido yo, damos por acabados y tildamos de dinosaurios. Pues bien, de manera gustosa aunque parezca una contradicción, estoy dispuesto a introducir mis papilas gustativas en el mismísimo esfínter, es decir, a meterme la lengua en el culo, y quitarme el sombrero, si encontrase talla, ante este aluvión de rock pata negra. Roger Daltrey ha perdido su envidiable melena y poco más porque cantar lo hace tan bien o mejor; antes con pinta de 'rock star' y ahora con aspecto de profesor de Ciencias Naturales y Pete Townshend toca, con o sin sus famosos molinetes, que da gusto. Juntos, con una banda muy profesional que sabe su papel y lo asume, son una delicia. Yo les conocí muy jóvenes cuando ellos ya eran maduros y ahora que el maduro soy yo los que me parecen jóvenes son ellos porque, en contadas ocasiones, ni las canas ni las arrugas pueden con el pudor y la vocación de los grandes. Y The Who lo fueron y, lo que es más gratificante, ayer en Madrid demostraron con creces que lo siguen siendo. Es otra dimensión.
28 de julio de 2006
Un respeto señores
Publicado por
cambalache
en
7/28/2006
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3 comentarios:
El que tuvo retuvo.
En este caso nunca mejor dicho la verdad. Qué buen concierto
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