Siempre admiré la actitud corajuda de la responsable del PP en el País Vasco María San Gil. Entre sus ideas y las mías media el mismo abismo que entre su valentía y la de quien suscribe. Yo no hubiera sido capaz de malvivir entre presiones, amenazas, mirando de manera constante a un lado y otro de la acera, desazonada por mi familia, preocupada por mis hijos, perpetuamente expuesta al punto de mira de algún asesino. Por eso me pareció encomiable la defensa a ultranza de la política en la que cree por encima de todo este cúmulo de asedios propios de fascistas que se limitan a quitar a tiros de la circulación a todo aquel que se molesta en no pensar como ellos. Si además lo dices en público estás condenado de forma irremisible. Por todo ello, esperaba, a sabiendas de mi ingenuidad, que no se dejase arrastrar por ese aluvión de lodo que su partido ha encauzado de manera ventajista, hipócrita y pestilente desde que se supo de las negociaciones para intentar acabar con ETA. Es importante repetirlo. Aquí el objeto de debate no debería ser negociar o no con ETA sino tratar o no de acabar con la violencia. El PP lo ha llevado, por supuesto de manera torticera e interesada, al primer huerto; aquel que provoca acusaciones escalofriantes por hacer algo que el propio Partido Popular hizo sin éxito alguno, por cierto. Ahora llega la utilización del logotipo híbrido entre el del PSOE y el de ETA aparecido en Gara y que la señora San Gil defiende con uñas y dientes que se incluya en el vídeo realizado por su formación política. Sólo pensar en los asesinados, heridos, huérfanos y viudas que en las filas de los socialistas ha legado la barbarie etarra bastaría para reconducir semejante disparate. Pero ahora, qué cosas, Gara, diario que fuera vocero del terrorismo, se ha convertido para el PP en la biblia de los medios de comunicación. Palabra de Gara. La desvergüenza del señor Acebes no se paga con dinero. No sé su sueldo pero sea el que sea me parecera escaso para ser capaz de ser tan mezquino y falso y a la vez mirar a los periodistas y a las cámaras, por ende a toda la sociedad, sin pestañear. Miremos un poco al reciente pasado, a veces resulta estimulante. Después de la matanza del 11-M, el batasuno Otegui es tildado de 'miserable' por Acebes por asegurar que ETA no tenía nada que ver en ese salvaje atentado. Hoy la misma palabra, si de mellar al gobierno socialista se trata, es dogma de fe. Una información del antiguo Egin recogía días atrás un supuesto pacto entre ETA y el gobierno previo a la declaración de la tregua. Allí estaba Acebes de nuevo, enganchado a la bandera de la veracidad de un periódico con el que, supongo, habrán negociado una amplia suscripción en el partido para estar bien informados. Qué paradojas. En 1998 el mismo medio de ¿comunicación? publicaba con pelos y señales las actas de las reuniones entre representantes del gobierno Aznar y Batasuna en las que el PP admitía el problema vasco. Por supuesto, entonces esas informaciones eran tan miserables como Otegui en su día; todo en función de si, cual plastilina escolar, lo que se pregona se amolda o no a lo que yo quiero. Mi única esperanza, grande a pesar de escueta en número, es la seguridad de que este pueblo se deja engañar poco, que lo demostró en las últimas elecciones y al ritmo de zafiedades, mentiras, manipulaciones y exabruptos que lleva el PP espero y deseo que sean las urnas quienes paren este torrente de excesos e insensateces.
18 de julio de 2006
De rosas y serpientes
Publicado por
cambalache
en
7/18/2006
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2 comentarios:
Hipocresía llevada al extremo.Todo les vale.Hay que ser gil o mala gente, para hacer caso a estos tipos.
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