Sinulator viene a ser la versión heavy del Toy's; es decir mucho juguetito con pila que no suele ser un perrito de peluche que salte y ladre a la vez. Ya me entienden ¿O no? Pues vibradores, consoladores, muñecas hinchables y demás muestrario que hay que decirlo todo, que están ya con el bañador y el flotador en la cabeza y les presionan las neuronas. Menos mal que no hay colegio y no estamos en horario infantil aunque nunca he comprendido porque a los niños se les prohíbe ver escenas de sexo y, por ejemplo, no se les codifican las sandeces de Leticia Sabater. En fin, ese sería otro debate. Bien, pues antes de que piensen, tampoco me importaría, que ando escudriñando entre catálogo y catálogo X para encontrar un apaño mecánico que me dé cariño y no me regañe cuando miccione fuera de la taza, vaya por delante que el adelanto tecnológico que les voy a referir se recogía en un reportaje de la llamada 'prensa seria' (una contradicción 'in terminis' prácticamente). La empresa en cuestión ha sacado al mercado un vibrador (masculino o femenino) con control remoto a través de Internet. Una especie de Play Station de la lascivia, el placer y el pecado. Qué gusto que, de cuando en cuando, nos ofrezcan un artefacto que sirva para darnos placer y no para dejarnos chamuscados y desintegrar nuestras lorzas en cuestión de segundos. Según leo lo transmito. Se enchufa el aparato (el de plástico, por favor, no hagan locuras) al ordenador a través de un puerto USB. El usuario A ya ha puesto sobreaviso al usuario B que hace lo propio y se inicia la sesión de cibersexo. A través de unos mandos se acciona a distancia el vibrador y uno nunca sabe qué le viene encima; más o menos revoluciones, menor o mayor apasionamiento. Viene a ser lo más parecido a un revolcón carnal con la ventaja de que si hay gatillazo siempre le puedes echar la culpa al ADSL y quedas como un señor o señora. A estos peculiares mandos, nada que ver con los del scalextric, se les pueden acoplar una cámara webcam para observar los gestos y obrar en consecuencia, más revoluciones o menos como ya decía, retardar el orgasmo, irte antes de haber llegado, etc y ya se está pensando añadir unas voces susurrantes que animen aun más este coito UNED que, la verdad, es que promete. Ya lo dijo el bolero. "Dicen que la distancia es el olvido, pero yo no concibo esa razón".
17 de julio de 2006
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2 comentarios:
Mientras se disfrute sin riesgo, bienvenido el invento.¿Cuánto tardará nuestra santa madre iglesia en intentar poner fin a estos ciber desenfrenos?
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