6 de julio de 2006

Becas Erasmus para 'choros'

España entró en Europa pero Europa no entró en España en toda su dimensión. Nos falta formación y competitividad. Lo dicen los empresarios, lo dicen los sindicatos y, principalmente, lo digo yo que no soy una autoridad en la materia pero soy el que me curro el artículo. Acaso el sector al que me me voy a referir esté mal visto pero abundar abunda y, por lo tanto, ya que existe, no nos pongamos la venda en los ojos y estemos a la altura de las circunstancias que, para hacer el ridículo, ya tenemos bastante con la selección. Carlos José, un mozalbete de veintiocho años, fue detenido hace un par de días tras atracar un bar en un barrio del sur de Madrid. Hasta aquí, todo 'normal' dentro del sofocón que supone para las víctimas estos delitos. El chavalote, repito sin llegar a la treintena, había sido trincado con anterioridad por las fuerzas del orden en 82 ocasiones. No puede ser Carlos José; estudia muchacho, estudia. Si hasta yo soy licenciado. Solicita una beca Erasmus para 'choros' incompetentes o prepárate unas oposiciones de auxiliar administrativo o de policía a ver si así detienes a alguno con peor currículo y puedes despojarte del sanbenito porque, no te ofendas, pero eres un manta. Si robar no es lo tuyo es mejor una retirada a tiempo pero si es vocacional y te puede la afición como a los toreros prepárate, haz algún máster en Marbella, lee la biografía del Dioni, pero, por favor, más bochornos no. No te digo que llegues a la cumbre de Ronald Biggs, el cerebro del asalto al tren de Glasgow de 1963 que se llevó siete millones de libras de entonces con sus compinches sin pegar un solo tiro, pero un poquito de formación y de profesionalidad nunca está de más. Biggs fue un mito de mi niñez; un apólogo de la delicuencia que me caía simpático (quizás por ello no llegué a maleante pero me dediqué al periodismo). El tío no sólo se llevo una pasta y se escapó de la cárcel sino que, de vez en cuando, concedía entrevistas en Brasil rodeado de macizas y tomándose un daiquiri en una hamaca. Cómo se lo cuento. Un monstruo el colega y cuidadito con echarse las manos a la cabeza con el elogio que aquí, sin ir más lejos, hicieron doctor 'honoris causa' a Mario Conde y le elevaron a los altares de la idolatría juvenil como si fuera Los Pecos en versión financiera. O sea que, chitón. Hipocresías las mínimas. Iba a acabar pero me ha venido a la cabeza sopesar qué media permanecía en el trullo el amigo Carlos José si entre la edad penal y la suya apenas hay poco más de diez años y le han detenido más de ochenta veces. No sé igual utilizaba un monopatín para llegar a tiempo a los calabozos porque si no la verdad es que no me lo explico.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Egque pa tó hay que valé.