Esta noche menos que ninguna me gustaría estar en su pellejo don Mariano. Le imagino inquieto y desazonado por esa doble condición que usted como pocos encarna de futbolero y patriota. Ese 'comecome' que, a buen seguro, le augura dificultades para conciliar el sueño. Por un lado su decepción por la derrota del combinado nacional contra la pérfida Francia y, por otro, la satisfacción de saber que ni el Plan Ibarretxe ni el Estatut ni las aviesas intenciones nacionalistas ni el objetivo de Zapatero de dejar el Estado como un puzzle de cien piezas pueden con España. A octavos y para casa. Como casi siempre don Mariano ¿lo ve como no es para tanto? ¿No ve que por mucha tenacidad que pongan las hordas disgregadoras la patria se mantiene inmune a esos asedios? Somos los de siempre, los chicos de la gaseosa; se abre el Mundial y al primer partido ya nos vemos campeones; pasan dos y se nos escapa el gas y ya nos somos lo peor de los peores y regresamos al aeropuerto con las orejas gachas y no nos viene a recibir ni el mozo de los equipajes. Este año iba a ser, como cada torneo, el definitivo. Una generación de chavales bien nutridos y desarrollados fruto de una España próspera que, pergeñada en la hégira aznarista, estaba destinada a llevarse la copa para restregársela por los morros a Carod y compañía. Esa hubiera sido la versión triunfalista del PP (recuerden que alguna lumbrera llegó a decir que la simpática Rosa de Operación Triunfo venía a ser la personificación del fracaso socialista con la juventud del país) pero dado que regresamos al redil con las manos vacías pues no es de extrañar que el diputado Martínez 'Ultra'pujalte prepare una batería de preguntas al Gobierno para conocer en todos sus extremos si la eliminación de España no ha sido consecuencia de una conspiración con el PNV y Esquerra para difuminar esa ola de patriotismo que recorría España desde el Cabo de Gata al de Finisterre. Menos mal que, por lo menos, no nos cruzamos en la primera fase con EEUU pues, de haberlos derrotado, se hubiera sumado una interpelación en la Comisión de Exteriores para saber si esa humillación futbolística venía a ser una continuación de la política antiamericana de Zapatero y sus secuaces y si Chavez, Castro y Evo Morales no se habían infiltrado como utilleros en la selección. Porque puestos a elucubrar me admitirán que ustedes son únicos. Yo, sin embargo, alegrarme no me alegro. Soy muy futbolero aunque, vive Dios, menos patriota que cualquiera de ustedes, pero digamos que me autocalifico de internacionalista en los ideológico y doméstico en lo futbolístico. Es decir, me adscribo al forofismo local y sólo sufro, y en los últimos años mucho, con las miserias y los disgustos de mi equipo. A partir de ahora iré con Brasil porque cuántos más partidos juegue, más veré a esas seguidoras tan jacarandosas que animan mucho a su selección y a los que ya no nos jugamos nada.
27 de junio de 2006
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2 comentarios:
Puedes estar seguro que dirán que Zapatero es el culpable de la "derrota".
Amí el fútbol como cualquier deporte, cuando se practica en plan no profesional, me parece bien.Cuando se usa para sacar los instintos patrios , otras zarandajas y grandes negocios, paso alímpicamente del tema.Y después de ver, oir y leer a los comunicadores del tema-que me tenían las tripas revueltas-me siento aliviado, pues en dos o tres días me dejarán en paz de tanta chorrada como sueltan.
Vamos, que m´alegro.
Olímpicamente....quería decir.
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