Ella está en todo. No se la pasa una. En estos pequellos detalles es donde un político da la talla y rebasa la frontera que divide la mera gestión del verdadero desvelo por sus ciudadanos. Espe nos va a poner a todos los madrileños una supermega pantalla de plasma última generación para que veamos el fútbol arracimados y patriotas. Lástima, nadie es perfecto ni siquiera ella, que le hayan pisado los 'enemigos' de la supermegapantalla de Colón la actuación del cantante más racial y exuberante, el Busta, que amenizará la velada con sus melodías desgarradoras y sus golpes en su hirsuto pecho. Y todo ello, lo de la tele de Espe (no Telemadrid sino ésta que ha instalado para deleite del pueblo) sin lista de espera por medio y por la patilla. Allí podremos aullar el grito del 'A por ellos' con la cara pintada con los colores rojo y gualda (dada la dimensión de mi 'face' tendré que comprar un rodillo para el maquillaje) y gritar España, España, España mientras ella, acodada en la balconada de la Casa de Correos, vamos la Puerta del Sol de toda la vida, sueña con que es el día después de las próximas elecciones. Y allí se ve con la mano levantada junto a los compis como aquellos ya lejanos días desde el balcón del Génova cuando saludaban todos juntos como si fuera la gira de despedida de El Consorcio mientras el populacho jaleaba aquello de 'Pujol, enano, habla castellano'. Inolvidable pasaje de nuestra más reciente historia. Pues nada; allí estaremos compartiendo sudores y angustias. Acaso, al final del partido, hundidos por una derrota, Dios no lo quiera, pero, en cualquier supuesto, con la cabeza bien alta, como españoles de bien que somos, y con unas estampitas de Manolo el del Bombo que creo, aunque está sin confirmar, se van a repartir a modo de amuleto. En estos momentos mágicos es cuando te das cuentas del agravio que supone no contar con una letra del himno que echarte a la boca para que todos, de la mano o con ella en el pecho, en el propio o en el ajeno si hay suertecilla, podamos entonarlo a la vez que el Busta como hacen en América y además en el marco incomparable de la Plaza de su descubridor. Parece mentira que en un país que ha alumbrado letristas inconmensurables; no sé, me viene a la memoria, así a vuelapluma, Leonardo Dantés, autor del inmortal baile del pañuelo, aún tengamos que tararear unas notas y quedemos ante el mundo entero como lerdos que ni siquiera saben memorizar unas estrofas. Póngase a ello señor Zapatero, firme un decreto con carácter de urgencia, que usted sí que no está a lo que está. Mírese en el espejo de Espe que para operarse habrá que esperar año y medio pero mire que lista ha andado para ponernos la tele de un día para otro ¿Por qué no la dejan hasta las campanadas? Así, por ejemplo, la ciudadanía podría debatir sobre las ventajas o inconvenientes de los productos del teletienda o discutir si los invitados de Patricia cuentan casos reales o milongas. Es sólo una idea; bastaría con codificar los informativos y hacernos así más felices. Piénselo doña Espe, se la regalo y puede presumir de que la idea ha sido suya. Todo el mundo la creerá. Es tan brillante.
27 de junio de 2006
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1 comentario:
Lo de pan y fútbol, se va a quedar en lo segundo.Los galos, ganen o pierdan, tienen el salari mínimo más del doble que aquí.Venga furgo ..venga furgo, y el pan pa los vecinos del norte.
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