21 de mayo de 2009

HABÍA UNA VEZ UN CAMPS

A partir de ya alguien debería recoger firmas con el fin de exigir el indulto para el Bigotes. Un hombre que convierte la ilusión de los demás en la razón de ser de su vida no puede estar entre rejas. Qué menos que en un programa monográfico de la Gemio. No contento con comprarle la muda, las pantunflas, los naúticos y los ternos para ir a la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones), Alvarito llevaba a Paquet al circo. Y unas cuantas veces. Unos tres mil euros se gastó en entradas. Debe ser que en su infancia no pudo ver a los hermanos Tonetti y esa privación derivó en un tremendo trauma. O eso o que la trapecista estaba como un queso o que, por ese parné, además de verlo desde tribuna le dieron un león disecado de los sobrantes de Ángel Cristo. También cabe la posibilidad de que uno de los Consejos de Gobierno autonómicos se celebrara en la pista. Paquet con un aro y los consejeros llevando en la punta de la nariz sus correspondientes decretos ¿Cómo están ustedes?.... Biiiiieeeeennnn. Nos ha jodío. Todo gratis. Cómo van a estar. La penúltima hipótesis de Paquet sobre el complot que le asedia evidencia que ir mucho al circo le procuro más de una enseñanza. Dice que estas maniobras responden a una conjura entre el sastre José Tomás y el juez Garzón. Al parecer le hizo un chaleco a la medida, empezaron a hablar y hablando y hablando surgió la idea. El más difícil todavía de toda la vida.

2 comentarios:

Juan dijo...

Es un gran equilibrista sin red y sabe introducir la cabeza (la que tiene morena del sol) en la boca de las fieras.

Txema dijo...

Me apunto a ese indulto.Ya está bien de perseguir a tanto altruistas. Y ya verás como ahora la toman Escobar y compañía con las donaciones a la pobre esperancita.