1 de febrero de 2009

SPIRIT ENAJENADO

Spirit se ha vuelto chaveta perdido. Cinco años solo en Marte es mucho peor que hacer la mili en los regulares de Melilla. Así y todo los científicos de la Nasa no se lo explican. Y hablamos de los que han llegado a terminar una carrera universitaria. No quiero ni pensar qué nivel intelectual alcanzará el tonto del pueblo de Pasadena, a la sazón muncipio en el que está ubicado el laboratorio de ideas de la agencia aeroespacial. El robot, cumplido el quinquenio de lo más solateras en el planeta rojo, ha comenzado a desobedecer las órdenes de los ingenieros. En concreto, a pasárselas por el mismo forro de los tornillos. Vamos, que le dicen que gire a la izquierda y capaz es de espetarle que gire su casquivana madre. O que suba él y lo haga si es que el peso de los huevecillos, de estar tanto tiempo sentado, no le impiden esa proeza. Ahora, estos tipos de bata blanca que lo idearon andan preocupados por el estado mental de la criatura. No es extraño. Le sueltas solo en un sitio que no conoce ni Dios, le dejas abandonado, pasan cinco años y, ahora, cuando la mala conciencia les reconcome, comienzan a inquietarse. Que sepan que mi madre lo hacía en cuanto pasaban dos minutos de las diez y aún no había llegado a casa. O sea que tampoco le querrán tanto. En caso contrario, en vez de llevarle a Marte a husmear bien le podrían haber llevado a la fábrica de la Termomix a ver si encontraba una novia. Digánme además qué coño hace uno en Marte cinco años cuando, hasta la fecha y no se crean que lo tienen claro, lo único que se ha descubierto es que igual hay agua. Por lo menos si hubieran hallado un garrafón de 3 en 1 el pobre Spirit podría haber ahogado sus penas y, al tiempo, quitarte el óxido acumulado en tan larga estancia.

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