19 de noviembre de 2008

SOR PEPE BONO

Don Pepe Bono presumía ayer de llevar más de cuarenta años afiliado al partido socialista. No es de extrañar. Desde el misterio de las caras de Bélmez no se conocía otro igual. A partir de ahora su biografía pasa del árido terreno de la política a ser tarea de Iker Jimenez. En el colmo de lo esotérico, a hombre tan adscrito al 'meapilismo' le ha sorprendido un micrófono soltando un exabrupto de grueso calibre. No sé sí al llegar a casa se habrá lavado la boca con lejía pero eso de llamar 'hijos de puta' a los propios compañeros está feo. Está feo incluso que lo haga con el adversario aunque lo piense o, ciertamente, lo sea. Bono, que se ha venido al Congreso a lograr unos bonus para la salvación eterna a costa del erario público, quiere poner una placa en el hemiciclo a una monjita. No a cualquier monjita. No a Sor Citröen por ejemplo, que también la merecería todo sea dicho de paso. Quiere que se recuerde a Sor Maravillas. Es obvio que, con ese nombre, poco hay que objetar. Y eso sin saber siquiera a qué ámbito aplicaba esas virtudes que la hicieron acreedora de ese apelativo. No se trata de eso. Se trata de que estamos en un Estado acofensional ¿Ha terminado de reírse? Pues sigo. Ni el más ortodoxo cristiano, apostólico y romano, o conquense, puede dudar de que entre todos los mahometanos alguno bueno habrá ¿Le ponemos también plaquita? ¿Y qué me dicen del primo del Dalai Lama que le daba el bollycao en los recreos? ¿O de esos mormomes que se atreven a llamar a la puerta en medio de un Madrid-Barça? ¿Y ellos qué? Porque puestos a poner ponemos un azulejo en cada escaño con la ventaja de que siempre estarán a la vista dado el absentismo masivo de sus señorías y que saldrán más baratos al comprar al por mayor. Sepan que esto sólo es el principio de la Cruzada de Sor Pepe Bono. Ya ha cursado instrucciones a la mesa para imponer el potaje por decreto en Viernes Santo en el comedor del Parlamento. Y que sepan los de Esquerra que como les pille don Pepe zampándose una butifarra la han defecado. Aquí no hay hecho diferencial que valga. Una, grande y libre. Y en mayo con flores a María. Por supuesto.

6 comentarios:

Likuid dijo...

Grandísimo Germán. Por un momento me he transportado a los dulces años de mi colegio de monjas.

Rubén Regalado dijo...

amén

Alicia dijo...

Es lo que nos faltaba... otro santo.
un beso!!

Anónimo dijo...

Genial las fotos. Se parecen como una santa a otra santa.
Un abrazo,

Rafael

Bernardo Muñoz dijo...

Es la primera vez que veo a una santa con corbata

paredes dijo...

San Bono-bus sí que se merece una placa al mayor meapilas del reino.