2 de septiembre de 2008

VIVIR COMO UN MARAJÁ EN PARO

Cómo se nota la media hora de economía aplicada que Jordi Sevilla le dio a ZP. Tras un aumento de más de cien mil parados en agosto, el presidente ha concluido que este es un dato objetivamente malo. Lo ha dicho sin darse importancia. Con ese modesto talante del que ha hecho gala desde que cedió el paso a una niño vestido de marinero para que tomara antes que él la Primera Comunión. Menos mal que siempre nos quedará Pepiño Blanco. Este gran visionario ha espetado que, a pesar de este detallito de acumular tres mil personas diarias en las oficinas del Inem, los españoles vivimos mejor que nunca. Es posible que, al ser de tez blanquecina, no se haya recuperado aún de la última insolación vacacional. En caso contrario resultaría preocupante. La lectura, simplista pero extendida, vendría a ser que aquellos que tenemos la suerte de tener un empleo estable podemos comprar las chuletillas de cordero sin necesidad de solicitar un crédito al consumo y al resto que le den. Seguro que no era su intención pero convendría ser más cuidadoso. No habría que olvidar, y menos que nadie quienes gobiernan, que el paro no es una estadística genérica sino un drama individual. No tiene sentido emplear más tiempo en buscar coartadas para una gestión, sea del partido que sea, que en intentar buscar soluciones. No es fácil pero mucho más difícil es pagar una hipoteca y comer todos los días con el subsidio de desempleo. Por mucho que diga ZP la economía española no está más preparada para afrontar la crisis. Si él se lo cree o es por optimismo o es por desconocimiento. Una economía que ha fiado durante años su futuro a un sector tan voluble como la construcción o ha sustentado el empleo en el sector servicios es mucho más vulnerable que otra que cuenta con una industria fuerte o ha apostado años atrás por sectores con un futuro que va más allá de esperar a que haga buen tiempo para que vengan los turistas. Para saber esto no hace ni siquiera falta que nos dé cinco minutos de clase Jordi Sevilla.

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