28 de septiembre de 2008

EL HOMBRE 'NATUR HOUSE'

A partir de mañana mi vida cambiará. La secta 'Natur House' me reclama. Como saben estos iluminados de la dietética no te abocan al suicidio colectivo pero te obligan a comer acelgas que viene a ser casi peor si no fuera porque las puedes rehogar. He tardado en tomar esta vital decisión. No crean que resulta fácil asumir que mi prodigiosa anatomía es susceptible de mejora. El caso es que me sobran unos kilitos. No más de veinte, no crean. Lo bueno que tiene pagar porque te puteen sin poder comer callos es que las maneras con las que te tratan son altamente refinadas. Usted, a sus ojos, jamás será un gordo. Como mucho un tipo con cierto sobrepeso. Por si no lo saben, te miden, te pesan, te controlan la masa corporal y te dicen al milímetro la cifra exacta del volumen torácico que viene a ser la barriga de toda la puta vida. La conclusión de la joven fue que, en efecto, ando fuera de peso y sobrado de grasa. Deben ser unas oposiciones muy jodidas, la verdad, porque no cualquiera se da cuenta de ese abundamiento de lorzas así como así. Se debía creer que la papada era alquilada. Para que se hagan una idea, paso de sobra los índices para desfilar en Cibeles pero no llego para el 'Mira quien baila' salvo en la categoría de sardana. Nadie mejor que uno para saber cuándo su cuerpo le abandonó. En mi caso fue en la ducha justo en el momento en que la protuberancia torácica me impidió verme el níspero. No es que sea un órgano de uso diario salvo por indicaciones de la próstata pero qué menos que saber que ahí sigue. Quién sabe. Claro que también podía haberlo solucionado instalando un espejo en el plato o siendo Nacho Vidal. Más sencillo lo primero, no cabe duda. Eso, entre otras cosas, me hubiera evitado tener que hacer, de hoy a mañana, un curso intensivo de cocina porque esa es otra. Tenían que ver el menú semanal. Sopa de pepino, lenguado a la naranja, crema de calabacín ¿Por quién me toman? ¿Por el alumno obeso de Ferrá Adrià? Menos mal que siempre están las madres para decirte que todo es muy fácil. La señora Concha ni siquiera se molesta. Me sabe perdido para los fogones. Sólo decirles que mi mayor hazaña fue hacer una sopa de sobre de crema de champiñón. Bueno, al menos intentarlo. La mala fortuna quiso que la escasez de agua procurara una densidad impropia en esa argamasa de tal modo que la cuchara de madera con la que removía quedóse dentro cementada. Tuve que tirar el 'kit' completo. Es decir, coger esa composición de arte de vanguardia por el mango y, firmemente asida a la cazuela por mor de esos grumos, echarla al cubo. Ya no les cuento el olor a quemado. Pues con esos mimbres me enfrento a este reto. Ya les contaré. Tenía pensado cambiar la foto a diario para que me dijeran si se notan los efectos pero he decidido quitarla para darles una sorpresa dentro de unos meses. Y encima mañana tenía jornada de canapés por la filosa. Un periodista sin poder comer gratis. Lo dicho. Un don nadie. Con sobrepeso, eso sí.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

esto es pan para hoy y hambre para mañana. Comida más sana y paseos después de comer es lo mejor, además de no engordar te aprieta las CARNESSSS

Nieves dijo...

...pero Germán!!! si ya haces deporte y estás como un roble!
(por cierto, que no me ha tragado la Tierra -aunque me hubiera quedado en Galicia mucho más tiempo- que estoy con las oposicines y vivo en clausura...)
En serio, cuídate (lo justo) y olvídate de las acelgas.
Besos.

cambalache dijo...

En este caso es hambre para hoy, para mañana y para pasado manaña