8 de junio de 2008

I LOVE HEMORROIDES

Dejé de ir a la 'disco' cuando el mayor de los Bee Gees aún tenía acné. Aún así, aquí donde me ven, fui un travoltista ortodoxo de cazadora de cuero, escay para ser riguroso, y cuellos de camisa por encima de los hombros de la misma. Sí. Ríanse ¿Ya puedo seguir? Habría que verles a ustedes con el loden o con las sandalias y los calcetines blancos de tenís. No obstante, el hábito no hace al monje. Mis movimientos en la pista de baile, he de reconocerlo, recordaban más a una coreografía de Nobleza Baturra que a Tony Manero. Si quería ligar ese no era el camino. Lo mío era la lengua. Por supuesto me refiero a mi dialéctica. Claro que por aquel entonces no sabíamos de las propiedades de las cremas contra las hemorroides. En casa habíamos oído hablar de ellas con el término más coloquial de almorranas pero el antídoto se limitaba a no comer picante y a graznar cual berraco cuando alguno de nuestros mayores visitaba muy a su pesar el retrete. Lo cierto es que, pese a sus incomodidades, eran como una más de la casa. 'Hoy tengo la almorrana revuelta', se podía oír a menudo en nuestros entrañables hogares. Ahora, quién lo diría, el último grito en las 'discos' de Nueva York es untarse en el pecho una pócima contra estas inflamaciones del recto para desinhibirse y entrar a las churris con descaro. Nosotros éramos más de meternos entre pecho y espalda unos cuantos cubatas No se especifica si la aplicación del unguento se lleva a cabo desde el tubo directamente al pectoral o si antes de ello se rocía en espiral por los aledaños del orificio anatómico para el que fue originariamente concebido. Lo digo porque en el segundo supuesto no es que te armes de valor para seducir sino que el hedor debe ser tan insoportable que estás deseando irte cuanto antes a ducharte ¿Bailas mona? No. Pues mejor. Que te dice que sí. Pues nada. Así me gusta, que te diviertas. Y te vas. Tengan en cuenta que nuestro máximo logro generacional en el ámbito de la química relacionada con el sexo (bueno, me refiero a un beso con lengua, nuestro particular Kamasutra) era machacar una aspirina y echarla a la coca cola. Por lo visto esa mezcla era tan explosiva que raro era que en un descuido no le viéramos la tirilla del sujetador a alguna moza. Les advierto que más que suficiente. No era el 68 pero la imaginación seguía en el poder. Sobre todo de cintura para abajo. No como ahora que no puede salir uno a la calle sin que le hagan proposiciones sexuales explícitas. Es lo que tenemos los latin lover sin necesidad del Hemoal. Digo para ligar, claro está.

5 comentarios:

Margarida dijo...

Pum Pum!! Se puede?. Me alegro que hayas vuelto a dejar comentar, eso si, espero que sea para echarnos unas risas...ya echaba de menos a Paredes...ah y el nuevo color de la pagina...muy guay. Respecto al art�culo, me he quedado sin palabras...y Un dia cualquiera me esta llegando al alma. Besos pa tos!!

Anónimo dijo...

Pues yo me quedo con un buen morreo, paso del hemoal.
F.

Cambalache dijo...

Sí se puede. Alguien me ha convencido, con razón, de que vale mucho más la buena gente que se acerca por aquí que los necios ociosos que sólo tienen el insulto como argumento.Por cierto, no pierdan el tiempo. Sus memeces segurirán sin publicarse. Un saludo

txilibrin dijo...

Juas, me parto. Entre eso y el cloretilo lo llevan claro algunos...

Blanca dijo...

Lo mejor el aceite de oliva ( pa' las hemorroides...digo)

:))