7 de enero de 2008

SEA AVENTURERO: PRACTIQUE EL REBAJING

Me río yo de las hazañas de David Meca. Esta mañana he pasado el aspirador y mañana me voy de rebajas. Y eso sin patrocinador ni teles que me esperen en la orilla. Un hombre humilde. No digo que hecho a mí mismo porque, de haber sido así, me habría puesto los abdominales de Brad Pitt. Como saben, las malas lenguas sospechan porque David tardó en el tercer chapuzón al Estrecho media hora menos que en el primero. Se supone que el chavalote andaría más cansado. Esos las malas lenguas. Las peores, a las que sin duda me apunto, creen que algún colega buzo le enganchó un anzuelo a los huevecillos y la zodicac que le acompañaba por si entre brazada y brazada aún tenía tiempo de rellenar un sudoku se encargó de remolcarlo. Así y todo el pobre Meca acabó en el hospital. Bien es cierto que también te puede pasar si vas en ferry aunque, eso sí, por una indigestión de langostinos en el bar. Que quieren que les diga. No hay color. Donde esté una buena salmonelosis de chiringuito que se quite romperte la crisma haciendo puenting. Ya les digo que para aventura la que me espera a mí mañana. Me voy a las rebajas. Con dos cojones. Me acabo de comprar las hombreras y el casco. Sólo me falta repasar el fondo de armario para comprobar que no necesito nada. De esa manera tendré una excusa perfecta para ir. He de decir, para ser sincero, que disfrutaba más cuando las transacciones las hacíamos con nuestra entrañable peseta. Cuántas prendas no habrá comprado mi señora madre a dos mil pesetas porque un día después seguro que estaba a mil novecientas noventa y cinco. Un chollo oiga. Yo he llegado a comprar cosas sin saber cuál era su utilidad. Me bastaba con ver su precio. Si es barato me lo llevo. Antes de que se lo lleve otro prefiero tirarlo yo en casa. Además, ahora que se puede reciclar quien sabe si no me lo encontraré tal cual en el mismo estante el próximo enero. Quien sabe si, de tanto verlo, acaba por gustarme o, lo que sería más asombroso, sé de una puta vez para qué sirve.

1 comentario:

Merche Pallarés dijo...

No había leido este comentario!! Bueno,lo que me he reido!!! Odio las rebajas. A mi no me vereis nunca siendo la primera para entrar en el Corte Inglés!! Soy una consumidora a quien los estrategas del marketing y de la publicidad no pueden comer el coco. ¿Igual soy la única en España? ¿¿Debería entrar en el Guinness?? Besotes, M.