2 de octubre de 2006

Grandes pérdidas

Un cataclismo catódico se avecina. Los telespectadores, zafios y desagradecidos, han dado la espalda a dos programas de altos vuelos. Han bajado el pulgar y los han condenado a ser fritos en la parrilla televisiva. Uno es 'Desafio cero', una especie de 'Mira quien patina' para el que liaron al Fuentes, y bien que se debe arrepentir, y el otro la serie de la actriz-bióloga o viceversa que no la deben ver ni sus 'ex' porque, si así fuera, batiría récords de audiencia. No me lo explico. A ver si ahora, después de toda la escoria que hemos esparcido por las pantallas, van los espectadores y les da por leer. Qué crueldad. Eso no se le hace a Anita. Estar un año pensando para ésto. Lo ves, si era mejor como antes; posado en la playa, tontuna por aquí, exclusiva por allá, modelazo por acullá y todos tan contentos. Siempre le quedará el consuelo de trincar unos euros en las muchas fiestas a las que irá para explicar que es una incomprendida y que el español medio no está preparado para tramas tan transgresoras. Al parecer, y digo al parecer porque no la he visto ni pienso (claro que escribo de la serie sin verla ¿no saben que tengo alma de crítico profesional), ella pasaba de aristócrata a presidenta del Gobierno. Todo muy verosímil ¿Tomó posesión en picardías? Por favor, si la van a quitar dejénme salir de esa duda. Anita pegó el pelotazo con 'Ana y los siete' (ella siempre delante) y se debió creer que todo el monte era orégano. Mas no. El galletazo ha sido considerable aunque no descarten la opción de que nos coloquen los capítulos sobrantes como promoción de 'La Razón'. Los famosos en patines no han soportado ni el morbo de ver si alguno se esmorraba a bajo cero. Mientras la 'nietísima' ya parece una mezcla de Olivia Newton John y una profesora de bailes regionales de la Sección Femenina en 'Mira quien baila', a los patinadores no les ve ni la familia. Fuentes ya se ha apresurado a desalojarse el marrón como quien se quita la caspa de los hombros. Que si él no quería, que si lo suyo es el Caiga quien Caiga, que si casi ha sido una obra social (bien remunerada, of course). Lo típico. El éxito tiene mil padres y el fracaso siempre es huérfano. Ya lo siento. Andaba yo con los Sancheski de mi hermana entrenando por si doy el pelotazo literario y me empiezan a llamar de la tele. Programas de cocina, tertulias futboleras, modelo por un día, patinador novato. Ya se sabe. Cuando eres famoso, lo mismo vales para escribir una novela que para rematar un córner.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me temo que la caída en desgracia de Anita, es una conspiración judeo-zapateril-masónica.
!!!Queremos saber!!!