Almodóvar a Hollywood. Qué sorpresón. Llega un momento en la vida que el éxito te devora de tal manera que vas a defecar y, en cuanto cumples, ya hay algún mecenas que te quiere comprar la boñiga para exhibirla en el Museo de Arte Contemporáneo. Si a alguien se le ocurre denunciar que está tan solo delante de una boñiga ya se encargará el comisario de la exposición de decirle que, en efecto, contempla estupefacto una boñiga, pero una boñiga de Almodóvar. Por supuesto, esta metáfora escatológica y seguramente desafortunada no guarda ninguna relación ni con la categoria de sus películas ni con su indudable talento. Distinto es si a cada cual le transmite más o menos lo que cuenta en sus historias. En mi caso ha habido de todo, algunas que me han parecido muy buenas, otras buenas, otras regulares y algunas, más de una, un tostón que todos hubieran despreciado si se hubiese ofrecido como un culebrón venezolano. Si recurro a opinar sobre la decisión de la gente del cinematógrafo es para afear su total falta de riesgo tanto en la elegida como en las nominadas con la excepción acaso de 'Salvador'. No sé si Pedro ganará o no, pero eso ya casi es lo de menos y empieza a no ser noticia. Su exitosa carrera ya está sembrada y acaso la nominación de la película española habría de servir para mostrar en el escaparate más popular un cine distinto, si es que lo hay, claro está. No creo que el planteamiento haya de ser 'clementista', ir a ganar como sea, sino 'menottista', es decir, tratar de jugar fino aunque sea sin estrellas de relumbrón. Esto no es la Copa de Europa. Bien es cierto que, con todos mis respetos y sin acritud, cuando uno ve ciertas películas y luego oye hablar de crisis del cine español no da crédito. He visionado algunos minutos de algunas de ellas que convierten el vídeo de la boda de mi hermana en una obra maestra de cine y ensayo. Viene a coincidir con esos largometrajes (largos-largos-largosmetrajes) rodados bajo el paraguas del colegueo y el buenrrollismo ilustrado, cameos de amiguetes y humor de brocha gorda. Sin embargo, tampoco me parece ni medio bien esa descalificación genérica, injusta y nada minoritaria que detesta el cine español por su nacionalidad y no por su calidad. En el cine español entra la saga Ozores pero también Víctor Érice y entre uno y el otro media lo mismo que entre mi anatomía y la de Brad Pitt (él pierde por supuesto). Como no me gusta dar nombres de los bodrios, sí mencionaré una magnífica película que auna, a mi entender, lo que es el talento y el trabajo en equipo bien hecho por encima de las lamentaciones por falta de ayudas y presupuesto. Por fortuna, 'Smoking Room', a ella me refiero, no pasó desapercibida y contó con el apoyo del público y el reconocimiento fuera de las fronteras patrias. Es sólo un ejemplo, pero un ejemplo elocuente de que cuando alguien tiene algo que contar y sabe cómo hacerlo sobran los lloros por lo que pudo ser y no fue.
De cuando Barea fue censor en el Edificio Telefónica
Hace 2 semanas.





1 comentario:
Almodóvar se merecía el reconocimiento de la academia de cine española.Ya era hora que dejaran de hacer el ridículo.
Aunque personalmente, me hubiera gustado la nominación de la peli sobre Puig Antich, que aunque no he visto, dicen que es buena y además por eso del año de la memoria histórica.
Publicar un comentario