No entiendo a los ricos, pero no digo a los ricos zafios y tontorrones que, por ejemplo, tiran confeti en la boda de su hija hecho con trocitos de billetes de cantidades diversas de euros (hace poco un tipo francés lo hizo en su pueblo y se debió creer muy glamouroso el muy palurdo). No qué va. Ni siquiera me refiero al 'millonetis' tipo Paco el Pocero, este hombre que se ha puesto ahora de moda con sus particulares y refinadas operaciones inmobiliarias. Este tipo de ricachón se adscribe a aquella especie capaz de comprar un yate tamaño Titanic y tardar dos años en aprender dónde está la popa y dónde la proa o utilizarlo para pescar chanquetes o colocar una baca a un Ferrari para llevar encima la neverita del campo
y la sombrilla. Aludo a la Champions de los ricos, a los de toda la vida, a esos capaces de gastarse doce millones de euros en que te impartan clases en exclusiva de salsa para fardar luego en los salones de baile de Hong Kong. Aunque así expuesto parece que no tiene ni piés ni cabeza, la verdad dudo mucho que este asunto lo tenga, resulta que Mimi Mónica, una banquera archimegamillonaria de Hong Kong, un paraíso del disparate pecuniario, quiso darse el caprichito de aprender ese baile tan propio del continente asiático. En vez de ver la tele, que para parabólicas sí que tendrá Mimi Mónica, y apuntarse a 'Mira quíén baila' pues no, va y se trae a los mejores profesores. Una británica y un italiano (cada vez se entiende menos pero, como se lo digo, la salsa es cosa de los británicos y en Cuba en vez de ron se ponen ciegos a té) que se comprometieron a enseñarle los meneillos durante ocho años por la módica suma ya reseñada. Después de seis años de clases la polémica ha estallado. El churri de la campeona universal de salsa, el italiano Saccani, no sólo la saca la pasta a Mimi, como su apellido barruntaba, sino que no se le ocurre otra cosa que sacarla los colores delante de cincuenta bailarines bien dotados (para la salsa que en otras cosas no me meto). Después de haber soltado la banquera ya un pastón la llama 'vaca vaga' y la exige que menee el trasero. Ella, despechada, da por roto el contrato y les exige a la pareja parte del dinero que les ha ingresado. Exigirle eso a un italiano es lo mismo que si lo exiges a un ciudadano patrio. Todavía debe andar riéndose. Te ha estado bien Mimi Mónica, a ver si espabilas. Te hubiera bastado con ver a Gemma Ruiz, como no sabrás quién es te diré que una de las ex de Cascos y de Cascos no te voy a hablar que bastante disgustada andas. Pues ahí la tienes, no sólo aprendió a bailar y encima la pagaron por ello sino que ahora anda de sesuda periodista en un programa rosa indagando sobre el tamaño de los cuernos de tal o cual o de si Rocio Jurado repartió bien o mal su herencia. El síndrome Belén Estebán se cobra una nueva adepta aunque, en este caso, Gemma no presume de arrabalera sino de licenciada en Derecho. Qué gran salto cualitativo han dado las televisiones. Para que luego las critiquemos.
6 de agosto de 2006
Mira quién baila
Publicado por
cambalache
en
8/06/2006
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1 comentario:
A etas ricachonas, no se las puede decir lo que piensas de ellas , si vives de ellas.Te mandan al paro echando hostias.Menudo ego se gastan.
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