7 de agosto de 2006

En defensa de Paco el Pocero

No sé si las andanzas de Paco el Pocero han transcendido con detalle allende Castilla. Por si así no fuese sólo apuntar que don Francisco Hernando se ha puesto de moda por sus peculiares medios para tirar de ladrillo y levantar un bloque de chiquicientas viviendas en el terreno en el que antes únicamente moraban dos boñigas de vaca. A don Francisco lo que no le perdona la prensa burguesa es su origen humilde; ya verían si su apelativo fuese Borja el catedrático de Física Cuántica cómo no le buscaban tanto las cosquillas. Pero, amigo, Paco fue, obvio, pocero y no aprendió a escribir hasta los treinta años según cuentan. A firmar, por los muchos talones que ha debido expedir, o aprendió antes o le ha cogido afición el hombre. Don Paco admitió públicamente que parecía mentira que su empresa no pudiese funcionar ni progresar si no "invertía en política". No se trataba de asignar una pasta gansa a la Fundación FAES o la de Pablo Iglesias para que sesudos estrategas de la cosa pública renovarán sus ideas o, por lo menos, tuvieran alguna propia. Él se refería más bien al sobrecico lleno de billetes porque estoy seguro que Paco, perdone la confianza pero el pellejo lumpen proletariado nos une a ambos, es de esos que, como Gil, sacan del bolsillo el fardo de billetes con la goma a la primera de cambio. En plan tratante de ganado pero con corbata de Hermes. Yo creo que maldad no hay, que don Francisco dice, con toda razón, que no ve problema a hacer viviendas en medio de un secarral y para ello no repara en gastos. Si hay que mandar jamones 5 Jotas hasta al ordenanza del Ayuntamiento correspondiente se mandan y si hay que invitar a algún politicastro a tostarse en la proa del yate se le cursa y santas pascuas. No crean que don Paco ha comprado una Zodiac, qué va. El barquito puede atravesar el Atlántico sin quedarse en medio del océano rodeado de tiburones que, en esos casos extremos, el dinero te lo puedes meter por el mismo esfínter. Eso sí, llenar el depósito cuesta 60.000 euretes, pero Paco, solidario con la clase obrera seguro que le deja al gasolinero otros mil de propina. Ahora se empieza a barruntar que en ese modesto cayuco se ha tostado más de un responsable de algún partido y andan todos buscando al hechicero que le hace los apaños a Michael Jackson para parecer que no han ido a la piscina ninguno ni cinco minutos. Como este es un país justo que premia como merecen a sus esforzados y emprendedores empresarios, pues don Francisco Hernando recibió con Zaplana de ministro la medalla al mérito en el Trabajo. Ahora algunos vengativos quieren que se la quiten, como si no costara trabajo mandar las cestas de Navidad o dar el pesebrillo por debajo de la mesa. Qué cosas; peor sería que me la dieran a mí que no doy ni palo pero a Paco con todos los que ha dado; quita, quita.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Nada nada, que le quiten la medalla y me la den a mí.Prometo hacer un curso acelerado de untar voluntades e invitaré a los políticos a mi yate volador.Ultimo modelo oiga.