15 de julio de 2006

A grandes males...

A pesar de guardar una gran similitud onomástica con el autor de best-sellers, a Steven King no le debe alcanzar el intelecto ni para redactar la lista de la compra. El individuo en cuestión ostenta el cargo de legislador en Iowa, un lugar nada recomendable si este gachó es uno de sus responsables políticos. El tipo, durante una intervención en una cámara a buen seguro plagada de sabios y prohombres de la América profunda, propuso electrificar la valla que separa las fronteras entre los EEUU y México para que los inmigrantes se corten un poco y salgan por patas chamuscados y sin opción de cumplir el sueño americano. King, convertido por mor de su apellido en el verdadero rey de las sandeces y las barbaridades, justifica su loable iniciativa en que la descarga no sería mortal ya que se usa con el ganado desde tiempo inmemorial y la sacudida no deja la ternera asada en el momento; más o menos la deja vuelta y vuelta. O sea que, dentro de lo malo, el legislador es enrollado y altruista. Un calambrazito y para casa a escuchar a los mariachis y a ver pelis de Cantinflas. No estaría de más, no obstante, que, para comprobar la inocuidad de la medida, el propio defensor de la misma se colocara las pinzas de una batería de coche en los huevecillos y así predicara con el ejemplo. Curioso país los EEUU con sus contrastes y sus cosillas. Se me viene a la cabeza la década de los ochenta cuando, bajo el mandato del egregio actor Ronald Reagan, en algunos estados se prohibió el sexo oral aunque, por supuesto, estaba permitido que te frieran en la silla eléctrica. Nunca supe cómo iban a controlar las fantasías sexuales de cada cual pero los largos tentáculos de la CIA llegan lejos y quién sabe si no eran capaces de ponerte un micrófono oculto en el orinal para escuchar las succiones. En la era Bush a Steven King le auguró una fulgurante carrera política. Cómo no se le habrá ocurrido antes al tío George si la idea le viene que ni pintada. Lo que se iba a reír el hombre viendo cómo se le churruscan los calzones a los mejicanitos por querer pasar adonde no deben. Luego hacemos un videojuego y todos tan contentos. Ándale.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Escribiendo sandeces e inventando cabronadas , es como les va bien a estos mendas.Escribiendo las cosas del Chule y cia, estos tipos te llaman retrógrado.Como me llamó a mí uno allí en su tierra porque le dije que prefería el billar francés a las máquinas de petaco.Ni le contesté, con una mirada se lo dije todo.
Son como niños, pero de los tontorrones.

cambalache dijo...

De los muy tontorrones, en este caso ya límite