24 de julio de 2006

Cuitas de un humanista

Qué mal lo tenemos aquellos que queremos atesorar en nuestro intelecto un sinfin de saberes. De un tiempo a esta parte, sin saber bien por qué, he recuperado ese espíritu humanista con el que trato de desarrollarme como 'persona humana' (no me refiero a las grasillas que esas ya las desarrollé bastante gracias a la panceta con pelito y ahora las tengo medio controladas) pero no hay día en el que no me tope con un obstáculo. Qué difícil me resulta convertirme en el Leonardo da Vinci del barrio de la Latina. Mi última vocación, siempre latente, ha sido echarme en brazos del cinematógrafo; bueno del vídeo digital que dicho así parece que compartí pupitre con los mismísimos hermanos Lumière. Antes de ello desempolvé mi guitarra (me costó días pues aún sonaban los ecos de 'Libertad sin ira' de Jarcha) y reanudé mis clases. Mi paciencia es proporcional a mi 'sex appeal' y por ello, a pesar de haber llegado a interpretar La Bamba con cierta soltura, hace muchos años dejé el instrumento, el de cuerda claro, el otro lo dejé un tiempo después, y estuve a punto de romperlo contra el suelo como si fuese Pete Towshend en su época moza de The Who. Yo me dejaba llevar por los mensajes de CCC. Aprenda guitarra en diez días o japonés en quince y no amigo no. Publicidad engañosa ni más ni menos. Ahora me lo tomo con más calma; bueno me lo tomaba hasta que adquirí un sofisticado afinador digital (como todo) y al intentar leer las instrucciones (práctica que me place tanto como una patada en los órganos propios de lo que fuera mi masculinidad) observé que estaban en variopintos idiomas mas no en nuestro español. Tanto Instituto Cervantes para nada. Hasta en chino mandarín, no es broma, pero mucho centenario del Quijote y fuera de los Pirineos nos chulean. Ahora me toca el turno del tratado de instrucciones (llamarlo folleto sería menospreciarlo) de la cámara de vídeo digital de veinte gigas y no sé cuántas cosas más. Estas instrucciones, eso sí, vienen en castellano, lo malo es que entiendo lo mismo o menos que si viniesen en chino mandarín ¿Por qué tiraría el super 8 y el Cine Exin? La cámara es pequeña, manejable que dicen, aunque yo la quería grande, de esas que pesan sobre el hombro para quien me viera me confundiera con el hijo de Bertolucci y no con un ordinario turista japonés. El burro grande, ande o no ande que diría mi sabia abuela. El vendedor me convenció de que, en estos artefactos, el tamaño tampoco importa y me aseguró, cómo no, que su uso estaba al alcance de un niño ¿Por qué cada vez que compro algo que necesite nociones previas se remiten a un niño y, por ende, me llaman gilipollas? Sencillo como montar un aparador de Ikea con el plano recogido en diez pliegues y los tornillitos rodeados de líneas discontinuas y miles de accesorios que ni encuentras en la puta bolsa. Calma, calma. A pesar de esta serie de hostilidades juro por mi honor (vaya cualidad que he elegido, como para fiarse) que dentro de menos de lo que piensan colgaré algún corto en el 'youtube' ese que, por lo visto, es lo último de lo último. Ya les avisaré.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Dale a la guitarra, que siempre es relajante cuando sale alguna canción o acorde.Los instrumentos musicales empolvados, deberían pagar impuestos, mientras haya alguien con ganas de tocarlos y sin dinero para comprarlos.

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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