A mí ya no se me ocurre ninguno pero a usted, excelentísimo embajador de Israel en España, seguro que sí. Habla usted un castellano perfecto y no hay duda que hay razones más que suficientes para que su gobierno haya bombardeado hoy un edificio ocupado por civiles en Líbano, haya asesinado a más de cincuenta personas y casi la mitad fueran niños. Como ese que ve, un cachorrillo de terrorista menos, a uno que ya no tendrán que matar dentro de quince años. Así van adelantando trabajo y se pueden ir de vacaciones con el buen sabor de boca del deber cumplido. Usted calificó de 'gran infamia' que se dijera que su gobierno busca la matanza de inocentes ¿Si esa afirmación es una infamia, cómo califica usted esta penúltima atrocidad? Las palabras no matan, señor embajador, lo que mata son sus bombas. Las palabras se enredan de manera premeditada como hace usted al decir que no entiende tanta inquina en España contra el pueblo judío. Qué no, excelentísimo, qué no. Qué lo que nos repugna es la vileza de sus acciones y el consentimiento cómplice de la aristocracia mundial; lo que nos asquea es levantarnos cada mañana con estas fotos junto al café. Y si es cierto que el 80% de la población de su país apoya estos ataques indiscriminados pues me asquea igualmente. Yo no me voy a disculpar, soy poca cosa para que usted repare en mí y no sabe cuánto me satisface, yo no acostumbro a pedir perdón por explicar la realidad tal y como la veo. Ustedes sí piden perdón aunque sólo cuando, después de diez avisos para que no lo hicieran, bombardean también una instalación de la ONU y acaban con la vida de cuatro observadores ¡Uy, perdón, don Kofi, es que estaba hablando por el móvil y se me ha ido el disparador! Por los demás, perdón ninguno. No hay que olvidar que se trata de acabar con la escoria no de aniquilar a personas. Menos mal que esta 'Condie' Rice y, valiente ella, se desplaza hasta el lugar de los hechos y allí, al pié del cañón, dice que aquello es un desastre ¿No me diga? Imagino que algún mérito más tendrá para cortar el bacalao en la política exterior del tío Bush porque para ese viaje no hacían falta alforjas. Ahora, después de esta penúltima bestialidad, parece que sí apremia el alto el fuego aunque condena de EEUU ninguna. La desfachatez del gobierno israelí ha llegado al punto de culpar a las víctimas por no haber abandonado el pueblo donde han dejado sus vidas. ¿Algún nuevo comentario, señor embajador?
30 de julio de 2006
¿Algún comentario, señor embajador?
Publicado por
cambalache
en
7/30/2006
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4 comentarios:
A mí sí se me ocurre algo que decir:Que el 80%de los judíos o quizás algunos más,son unos hijos de la grandísima.Están dando la razón a los que dicen que lo peor que hizo Hitler fue no acabar con esa puta raza.
Mejor que se calle...
Que callen las armas....
Pues si..., mejor dicho.
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