Por fin ha llegado. Heme aquí con el torso moreno y desnudo contemplando bobalicón como un goterón de sudor se derrama por mi canalillo. Faltan unos minutos para las cuatro de la tarde y la temperatura está en los cuarenta grados. Como debe ser. Ha llegado el verano y uno, ortodoxo en estos menesteres, ya espera ansioso la arribada del primer tozudo moscón y la primera noche en vela con la almohada empapada por el sudor. Nunca he entendido esa entonación elogiosa de los veraneantes que loan el poder dormir con una 'mantita' en el pueblo en pleno estío. No señor; aquí calor, a joderse y a aguantarse que para eso es verano y estamos en España, España, España (casi se me olvida que estamos en el Mundial) ¿No ven a los 'guiris' de tez de necora visitar los alrededores de las iglesias y los monumentos a estos horarios intempestivos cargados de plano y cantimplora? ¿Les oyen quejarse pese a calzar esas sandalias de nazareno con calcetines blancos de punto de garbanzo? No señor, todo lo contrario; exhiben sus chichas blanquecinas y se dejan abrasar por los rayos sin rechistar. Y nosotros, sin embargo, echando pestes, escondidos como comadrejas, con las contraventanas echadas, el pulverizador y el ventilador de Ikea que has tardado toda la primavera en montar ronroneando durante la siesta. Somos un pueblo inconformista y desagradecido. 'No, es que yo soy más de frío, lo aguanto mucho mejor'. Sí, sí, lo he oído, lo he oído defender con ardor ¿A qué tú no tienes un perrito, so listo o lista, que te despierta a las ocho una gélida mañana de febrero, todavía de noche y cayendo aguanieve, y tienes que sacarle a la puñetera, qué digo puñetera, puta calle para que miccione y olfatee todas las caquitas como si fuera una aspiradora o una vaporetta? ¿A que nunca has tenido deseos de disecarlo y ponerlo sobre el televisor con la patita un poco levantada o comprar una correa larga y dejarle deslizarse por la terraza para subirle luego, una vez aliviado, como un yoyo? ¿A qué a ti no se te quedan los dedos como un frigopié y no hay dios que te quite el frío de encima? ¿A que no te han salido sabañones en las orejas en la mili mientras vigilabas la unidad de esta patria que ahora intentan disgregar estos libertinos y radicales? ¿O sea que horas y horas de cinta y de esfuerzo en el gym para tener luego que embutirme en una pelliza tipo Demis Roussos para privar a la Humanidad de la prodigiosa orografía de mi cuerpo y parecer un saco de patatas? Quita, quita. Renunciar a Georgie Dann o a King África con sus canciones melodiosas y comprometidas. Que no y basta. No discuto cuando tengo razón. Por cierto, ya está aquí el moscón; al fin le he tenido que contratar, en precario y temporal claro, porque con esta de la capa de ozono y el cambio climático ya no hay moscas como las de antes, tan y tan pesadas. Bueno, nos queda Acebes, pero eso es mucho peor con independencia de la estación.
23 de junio de 2006
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1 comentario:
Acebes, tremenda mosca cojonera.
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