18 de junio de 2006

Parcelas en el cielo

Hace ya bastantes años en la localidad de El Escorial se montó un suculento negocio al calor de las supuestas apariciones de la Vírgen (o una Vírgen, perdón, pero por desconocimiento de la materia no sé si es más correcto el artículo determinado o indeterminado) en un montículo del municipio. Hasta allá llegaban en peregrinación cientos de fieles, algunos de los cuáles se hincaban de hinojos fulminados por un invisible, al menos para la mayoría, rayo de fe. Yo creía el asunto zanjado hasta que me he enterado hoy mismo de la creación de un asociación de familiares de los abducidos que denuncian que a éstos, se los llevan tipo secta, no saben más de ellos y lo que sí les consta es que les sacan los cuartos a cuenta de la entrada para la adquisición de una parcela en el cielo. Tal como lo he oído lo cuento. Al principio pensé que la transacción inmobiliaria sólo afectaba al cielo de Marbella que allí por vender parcelas no reparan, pero como el tipo de los bichos disecados, el tal Roca creo recordar, está ya 'enmarronado' pues resulta que el negocio, como la fe, no conoce fronteras. Por lo menos, y no consta, te podían enseñar la parcela-piloto para hacerte una idea de la decoración e ir a Ikea antes de pasar al otro mundo. Mire, este modelo es azul con nimbos en el salón comedor y algunos cirros en el baño; esta otra es más grande y mucho más barata pero no le oculto que es el modelo tempestad y que corre riesgo de ser achicharrado por una descarga eléctrica en plena micción. Qué Dios me perdone, y nunca mejor dicho, pero no me digan que con todos los canales de TV que hay, con el Iker Jiménez contando todas las semanas fenómenos paranormales (lo he escrito bien eh, no para anormales no sean mal pensados), con la herencia de Jiménez del Oso y con las apariciones que quien más quien menos ha tenido después de la resaca de Nochevieja ¿no es suficiente? Cómo se van a meter en otra hipoteca ahora que han subido los tipos de interés para comprar un terrenito que luego, ya advierto, allá arriba es muy difícil de construir. Que ladrillo que pongas ladrillo que cae. Que la ley de la gravedad no conoce de religiones y es terca y contumaz y una cosa es que se acomoden ustedes la vida en el cielo y otra bien distinta que nos la jodan a los que todavía quedamos en la tierra.

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